Detenido por tener una empresa fantasma y falsos empleados para estafar a Hacienda

MADRID
SERVIMEDIA

La Policía Nacional ha detenido a un supuesto empresario que realizaba falsos contratos de trabajo a terceras personas para que pudieran acceder a los correspondientes subsidios por desempleo. La investigación se ha desarrollado en Albacete, Almería, Murcia, Jaén y Alicante.

Según informó la Policía, el arrestado percibía 300 euros por expedir esos documentos laborales, además de las cuotas mensuales a la Seguridad Social que cada falso trabajador le abonaba y que él nunca ingresaba en la Tesorería General. Paralelamente, esta persona también contrataba a ciudadanos extranjeros, previo pago de cantidades que oscilaban entre los 250 y 300 euros, para regularizar su situación administrativa en nuestro país.

En total se ha constatado que, hasta el momento, el fraude al Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), dependiente del Ministerio de Trabajo, asciende a 440.000 euros.

Junto al empresario se ha arrestado a otras 64 personas, que eran falsos trabajadores de su empresa y simulaban una relación laboral para generar los requisitos legales que les condujeran a las ayudas por desempleo.

SIN MATERIAL

Los supuestos trabajadores habían pagado unos 300 euros por ese fraude. Hay 22 personas detenidas en Albacete, 11 en Hellín (Albacete), 7 en Vera (Almería), otros 3 en Calasparra (Murcia), 1 en Cieza (Murcia), 2 en la localidad de Alcantarilla (Murcia), 1 en Totana (Murcia), 3 en Béas de Segura (Jaén), 3 en Linares (Jaén), 6 en Novelda (Alicante) y 5 en Elche (Alicante). A todos ellos se les imputan delitos de defraudación tributaria y falsedad.

La investigación de los agentes destapó que, en los últimos cinco años, la citada empresa había contratado a 81 personas, algunas de ellas residían a más de 300 kilómetros del supuesto centro de trabajo. La mayoría de estos contratos laborales habían generado a sus titulares el derecho a percibir las prestaciones de subsidio por desempleo. Paralelamente, los investigadores comprobaron que la empresa no había tramitado en ese tiempo ninguna licencia de obra mayor o menor, u otra prestación de servicios.

Los falsos trabajadores eran contratados para diversos servicios, las mujeres principalmente como personal de limpieza de oficinas, hoteles o camareras de pisos, y los hombres en oficios como peones de la construcción de edificios o trabajadores en hormigón armado, encofradores, ferrallistas y asimilados.

Otra prueba de la falsedad empresarial construida por el principal arrestado lo constituía la sede de la supuesta empresa que carecía de herramienta o útiles indispensables para la actividad de la misma. El objeto social de la sociedad era la construcción completa, reparación y conservación de edificaciones, compraventa o el arrendamiento de bienes inmuebles.

(SERVIMEDIA)
03 Jun 2011
NBC/gja