Biodiversidad
Los humanos han llevado a la extinción a unas 600 especies de aves
- Suman 3.000 millones de años de pérdida de historia evolutiva, según un estudio

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Al menos 600 especies de aves se han extinguido debido a actividades humanas desde el Pleistoceno tardío -es decir, durante los últimos 130.000 años-, cuando los humanos comenzaron a expandirse por todo el mundo.
Ello implica reducciones sustanciales en la diversidad funcional de las aves, una medida de la gama de diferentes roles y funciones que desempeñan esos animales en el medio ambiente.
En concreto, se han perdido unos 3.000 millones de años de historia evolutiva única y un 7% de la diversidad funcional aviar. Esas son las principales conclusiones de un estudio dirigido por la Universidad de Birmingham (Reino Unido) y publicado este jueves en la revista ‘Science’.
Si bien los seres humanos han estado impulsando una erosión global de la riqueza de especies durante milenios, las consecuencias de las extinciones pasadas para otras dimensiones de la biodiversidad son poco conocidas.
La nueva investigación destaca las graves consecuencias de la actual crisis de la biodiversidad y la necesidad de identificar las funciones ecológicas que pierden por las extinciones.
Desde el bien documentado dodo hasta el reciente pájaro cantor Kauaʻi ʻōʻō, declarado extinto en 2023, los científicos tienen actualmente evidencia de que al menos 600 especies de aves se han extinguido por actividades humanas desde el Pleistoceno tardío.
"La gran cantidad de especies de aves que se han extinguido es, por supuesto, una parte importante de la crisis de extinción, pero lo que también debemos tener en cuenta es que cada especie tiene un trabajo o función dentro del medio ambiente y, por lo tanto, desempeña un papel realmente importante en su ecosistema”, según Tom Matthews, de la Universidad de Birmingham.
SECUELAS
A este respecto, Matthews añade: “Algunas aves controlan las plagas comiendo insectos, las aves carroñeras reciclan materia muerta, otras comen fruta y dispersan las semillas, lo que permite que crezcan más plantas y árboles, y algunas, como los colibríes, son polinizadores muy importantes. Cuando esas especies mueren, el importante papel que desempeñan (la diversidad funcional) muere con ellas”.
“Además de la diversidad funcional, cada especie también tiene una cierta cantidad de historia evolutiva. Por lo tanto, cuando esa especie se extingue, es básicamente como cortar una rama del árbol de la vida y toda esa diversidad filogenética asociada también se pierde”, subraya.
Las secuelas posteriores a la extinción incluyen una menor polinización de las flores, una menor dispersión de semillas, la ruptura del control de arriba hacia abajo de las poblaciones de insectos, incluidas muchas plagas y vectores de enfermedades, así como un aumento de los brotes de enfermedades debido a la reducción del consumo de carroña.
(SERVIMEDIA)
03 Oct 2024
MGR/pai