Crisis climática

Cruz Roja y Unicef piden que los planes de emergencias incluyan a personas vulnerables

- Como niños, personas mayores o con discapacidad para evitar efectos indeseados como en la DANA de Valencia

MADRID
SERVIMEDIA

Responsables de Cruz Roja Española y Unicef España reclamaron este jueves que los planes de emergencias ante desastres naturales, como la reciente DANA en Valencia, incluyan a la población vulnerable, como niños, mayores o personas con discapacidad.

Así lo demandaron en la jornada ‘Sostenibilidad ambiental e impacto social’, organizada por el Grupo Social ONCE en el marco del 17º Congreso Nacional del Medio Ambiente (Conama), celebrado en Madrid desde el pasado lunes hasta este jueves.

El director de Medio Ambiente de Cruz Roja Española, Pablo Navajo, apuntó que “los bulos matan” y que “situaciones que no admiten mucha discusión”, como los impactos climáticos, “empiezan a discutirse y a cuestionarse muchos estudios científicos”, lo que “dificulta enormemente” el trabajo de las ONG en las emergencias climáticas, que se ven obligadas a realizar “un esfuerzo sobreañadido”.

Navajo apuntó que la sociedad, en general, cuenta con “mecanismos” para adaptarse y mitigar el cambio climático, pero este impacta “de una forma brutal” a las personas vulnerables.

“Muchas de las medidas, y esto todavía es más grave, que se están tomando para luchar contra los efectos del cambio climático están obviando o no están contando con los colectivos que se encuentran en situación de vulnerabilidad”, comentó.

“¿DÓNDE ESTAMOS CONSTRUYENDO?’

En este sentido, añadió: “¿Cuántos planes de emergencia climática están teniendo en cuenta a los colectivos que sufren algún tipo de discapacidad? No se están teniendo en cuenta. ¿Están previstas vías de evacuación para colectivos que tienen discapacidad, están establecidos los sistemas de ayuda?”.

Navajo indicó que en la reciente DANA que golpeó Valencia y otras provincias hubo personas con discapacidad y mayores que no podían salir de sus casas porque, por ejemplo, la riada inutilizó ascensores. “Ha habido que establecer sistemas para poder llevar alimentos, al médico o medicación, pero eso no estaba previsto en los planes de emergencia”, dijo.

A este respecto, señaló que las medidas que empresas, administraciones y organizaciones adopten en estas situaciones tienen que tratar “de forma especial” a las personas vulnerables para que no queden excluidas.

“¿Dónde estamos construyendo? Si estamos construyendo en zonas que son propensas a los desastres naturales, debemos saberlo y tomar medidas para que eso afecte menos”, comentó.

Además, añadió: “¿Cuál es el punto de reunión el caso de una inundación? ¿Alguien tiene preparado un pequeño kit en su casa por si pasa algo? Muchas de las muertes desgraciadamente que se han producido en la DANA, aparte de por otros motivos, han sido por conductas inapropiadas ante una emergencia, pero no ha habido esa educación en la escuela, en asociaciones de vecinos, el ayuntamiento no tenía el conocimiento…”.

Recalcó que la población de países donde trabaja Cruz Roja, como Colombia y Ecuador, cuentan con población afectada por catástrofes naturales y “saben cuál es su punto de evacuación, cómo tienen que proteger su casa y dónde se van a encontrar con la familia si se pierden”. “Tiene que haber colaboración de todos y de forma coordinada”, sentenció.

“VOLUNTAD POLÍTICA”

Por su parte, el director ejecutivo de Unicef España, Chema Vera, destacó que los planes de emergencias ante la DANA de Valencia tenían “invisibilizado” el impacto que los desastres naturales pueden causar en los niños hasta que las organizaciones empezaron a trabajar para el retorno al colegio, el apoyo psicosocial o impacto sobre la salud mental.

“Hay países caribeños, centroamericanos o asiáticos donde la preparación y la prevención es algo que forma parte de sus vidas de una manera natural”, comentó, antes de añadir que, en algunas zonas rurales de Centroamérica, por ejemplo, se enseña en las escuelas qué medidas de evacuación tomar, qué ocurre cuando hay una emergencia y cómo debe actuar la población.

Vera subrayó que en España hay “mucha capacidad” institucional y académica al respecto, pero debe “aprender” en prioridades. “Hace falta una oleada de capacidad innovadora y tecnológica para adaptación de los medios de vida y de los sistemas productivos y de los de salud, educación, etc.”, apostilló.

Sin embargo, lamentó que no existe “voluntad política” para invertir en programas que preparen a la población ante desastres climáticos.

DERECHOS HUMANOS

Por otro lado, el coordinador de Fundaciones por el Clima (AEF), Xosé Ramil, destacó que “la crisis climática es también una crisis social” y que su adaptación debe tener en cuenta a “todas las personas”.

“2024 podría ser un punto de inflexión porque a veces hemos tenido la sensación de haber traspasado no solo límites planetarios”, reflexionó, antes de añadir que el lado positivo es que debería desencadenar una “aceleración” en la respuesta a los impactos del clima extremo.

Por último, el director de Sostenibilidad/ESG y Relaciones Institucionales del Grupo Social ONCE, Fernando Riaño, apuntó que “la crisis climática también implica una crisis de derechos humanos” y apostó por evitar que la desigualdad social se vea agravada por el cambio climático.

“Si hay una política que tiene un impacto positivo en la vida de las personas con discapacidad, tiene un impacto positivo en todas las personas, como personas mayores, colectivos vulnerables o una persona que tiene una dificultad puntual”, agregó.

(SERVIMEDIA)
05 Dic 2024
MGR/clc