Teatro
La compañía de actores ciegos 'La Luciérnaga' vuelve hoy a los escenarios tras la pandemia
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La compañía de teatro ‘La Luciérnaga’, compuesta por actores y actrices ciegos y con discapacidad visual grave, regresa a los escenarios tras el parón provocado por el coronavirus dentro del XXI Certamen ‘José María Rodero’.
Su primera actuación después de la pandemia tendrá lugar este sábado a las 19.30 horas, en la sala MIRA Teatro de Pozuelo de Alarcón (Camino de las Huertas, 42). La entrada es libre hasta completar el aforo, reducido y adecuado siguiendo la normativa sanitaria vigente.
‘La Luciérnaga’ llevará a escena su nuevo montaje 'Diablos, brujas y granujas', una adaptación de Agustín González sobre textos de Quevedo, Cervantes y Vélez de Guevara, bajo la dirección de Agustín Sasián. Participarán un total de diez artistas, cinco actores y cinco actrices, nueve de ellos ciegos y con discapacidad visual, que encarnan a veinte personajes diferentes.
Esta obra fue presentada el pasado mes de febrero, pero tuvo que paralizarse al decretarse el estado de alarma en el mes de marzo.
SUPERACIÓN
El grupo acaba de retomar su actividad en este mes de septiembre con las medidas especiales de prevención ante la pandemia. Para ello hará uso de mascarilla en todo momento, dentro y fuera del escenario; lavado de manos antes, durante y después del ensayo; evitar el contacto físico; distanciamiento de seguridad entre bambalinas, y trabajo en grupos de máximo 10 personas.
La introducción de estas medidas supone para los actores y actrices de ‘La Luciérnaga’ unas dificultades añadidas, ya que todos tienen ceguera o discapacidad visual grave. La principal tiene que ver con el nivel de comunicación porque "la ausencia de contacto físico supone una gran dificultad para ellos. Además, las voces del elenco y del director se encontrarán con un obstáculo de salida, como es la mascarilla.
A pesar de estos ajustes, que podrían suponer un contratiempo, “el grupo lo afronta como un ejercicio de entrenamiento y superación, pues vocalmente requiere una dicción más precisa y una proyección mayor, apuntó el director.
También implica "un ejercicio de doble confianza, tanto en uno mismo como en los compañeros". Explicó que "todos sabemos dónde tenemos que llegar y cuándo y dónde colocar la escenografía, la ropa, los objetos que aparecen en esa escena, etc. Confiamos en que la otra persona estará en su lugar en el momento preciso". "Esto no es un acto de magia y brujería. Es de ensayo, confianza, intuición y percepción física", recalcó.
Con todo, lo más importante a su juicio "es que “nos sentimos afortunados de habernos reencontrado con salud, de participar en este certamen que, junto con el apoyo y exquisito cuidado de la ONCE, nos permite volver a subirnos al escenario después de seis meses, algo que echábamos mucho de menos”.
En 'Diablos, brujas y granujas', se entremezclan en una misma puesta en escena adaptaciones de 'El diablo Cojuelo', de Luis Vélez de Guevara; 'Los sueños', de Francisco de Quevedo, y 'Rinconete y cortadillo', de Miguel de Cervantes.
En el transcurso de la obra, Don Cleofás, un hidalgo del Madrid del siglo XVII, es acusado de cometer estupro con una falsa doncella y, perseguido por la justicia, escapa como un gato por los tejados hasta caer en el desván de un astrólogo. Al curiosear es sorprendido por la voz de Cojuelo, el doble diablo más famoso de la ciudad, que está preso por sus congéneres. Cojuelo incita con placeres y riquezas a Don Cleofás para ser liberado y él accede a rescatarle. Juntos huyen de corchetes y diablos por caminos solitarios y ventas de poco postín, encontrándose con timadores y brujas, y en su recorrido, la obra muestra las miserias humanas de la sociedad de una época, que bien podría ser la nuestra.
(SERVIMEDIA)
12 Sep 2020
AGQ/mjg