Cultura
Una carta enviada a María Zambrano y un borrador inconcluso de un artículo conforman el legado de Rosa Chacel en el Cervantes
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El Instituto Cervantes organizó este lunes un homenaje a la escritora vallisoletana Rosa Chacel (1898-1994) en el marco del cual se depositó un legado ‘in memoriam’ en la Caja de las Letras de la institución cervantina compuesto, entre otros objetos, por una carta original que envió a María Zambrano (1904-1991) y el borrador inconcluso de un artículo publicado en 1984.
En el tributo a Rosa Chacel, que se celebró coincidiendo con el 30 aniversario de su muerte, estuvieron presentes el presidente del Instituto Cervantes, Luis García Montero; Jamilia Caetano, nuera de la autora; y Antonio Piedra, director de la Fundación Jorge Guillén.
La Caja de las Letras de la institución cervantina acogerá en la caja 971 una carta “absolutamente inédita”, con correcciones hechas a mano, que Rosa Chacel dirigió a la escritora y filósofa María Zambrano (1904-1991); un documento original mecanografiado con retoques autógrafos de la escritora vallisoletana, que refleja la buena sintonía que ambas mantuvieron y, cuarenta años después, las diferencias que les distanciaron.
También se depositó el borrador del artículo sin concluir titulado ‘Rosa mística’, que se publicó en noviembre de 1984 en el número 413 de la revista ‘Cuadernos Hispanoamericanos’. Este texto apareció en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
El legado se completó con una pipa en su estuche original y con la placa que Rosa Chacel recibió por parte del Ministerio de Cultura cuando fue distinguida con el Premio Nacional de las Letras Españolas en 1987.
A su vez, el Cervantes incorporará en su biblioteca patrimonial una decena de títulos de la escritora vallisoletana, entre los que destacan primeras ediciones de ‘Memorias de Leticia Valle’ (1945), ‘A la orilla del pozo’ (1936), ‘Alcancía’ (1982), ‘Sobre el piélago’ (1952), ‘La sinrazón’ (1960) o ‘Saturnal’ (1972).
En el turno de parlamentos, García Montero evocó la trayectoria de Rosa Chacel, recordando cómo ésta llegó a Madrid con diez años, procedente de su Valladolid natal, para convertirse “en alguien que respiró todos los aires de la transformación artística de la época”.
Luego de aludir a los diarios de Rosa Chacel en los que disertaba sobre cómo una personal occidental “se contamina” cuando renuncia a sus valores, el director del Cervantes reseñó que “al recibir este legado nos contaminamos de la calidad literaria y cultural que enriquece nuestros valores y nos compromete con el futuro”.
Luis García Montero concluyó su intervención anunciando que próximamente el Cervantes organizará un homenaje a Jorge Guillén (1893-1984) en el marco del cual se depositará un legado ‘in memoriam’ del escritor vallisoletano.
Por último, Antonio Piedra comentó que Rosa Chacel “no obtuvo el Premio Cervantes por razones estrictamente políticas” y puso de manifiesto el contraste existente entre María Zambrano y aquélla. A su juicio, “siendo ambas profundamente feministas, su planteamiento ideológico y progresista fue diferente”, ya que “Chacel era absolutamente pragmática”, mientras que María Zambrano “creaba en las nubes, en el cielo, su discurso poético”.
(SERVIMEDIA)
05 Feb 2024
MST/clc