Sistema MIR
El sistema de formación de médicos en España “necesita una reforma profunda”, según Sespas
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La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) remarcó en su segundo informe bienal que el sistema de formación de médicos en España “necesita una reforma profunda” y advirtió de que el acceso a la carrera de Medicina debería “ir más allá de la simple nota de corte actual para primar el perfil humano y vocacional”.
Según informó Sespas este lunes, en su informe subrayó que “estudiar medicina es relativamente fácil, ejercerla no tanto. La formación de los profesionales de la medicina en España se enfrenta a numerosos retos que hay que abordar a largo plazo”.
Con esta premisa arranca el artículo ‘Recursos humanos del SNS. Formación’, que integra el segundo bloque del Informe bienal de la Sespas. El estudio, publicado en ‘Gaceta Sanitaria’, revista oficial de Sespas, insistió en la importancia de revisar el sistema de formación de profesionales de la medicina en España, desde la facultad hasta la formación continua, pasando por el sistema MIR.
La carrera de Medicina es uno de los grados universitarios con la nota de corte más alta en España. Sin embargo, advirtieron los autores del estudio, “esto puede no ser suficiente. No se tiene por qué ser un buen profesional, aunque hayan obtenido buenas notas en la Ebau (Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad)”.
“Es preciso ir más allá de la simple nota de corte actual para primar el perfil humano y vocacional orientado al ejercicio no se relaciona con la competencia clínica obtenida en la carrera”, añadieron.
SISTEMA DE ACCESO
Además, los autores de este artículo criticaron que “el sistema de acceso vigente en España no es eficiente ni equitativo. Tal vez se esté excluyendo a un significativo número de estudiantes vocacionales especialmente capacitados para el desempeño médico”.
Así, “las competencias transversales o genéricas, como el profesionalismo, las habilidades comunicativas, el razonamiento clínico o la economía de la salud, requieren un seguimiento longitudinal a lo largo de toda la carrera de Medicina. Aunque están incluidas en muchas facultades, son muy pocas las que las abordan y las evalúan sistemáticamente”, concluyeron en el estudio.
Por otro lado, señaló Sespas en su informe, la proliferación de universidades privadas -actualmente el 22% de las facultades de Medicina son privadas- plantea dilemas éticos y de equidad, ya que algunos estudiantes pueden acceder a estas instituciones privadas pagando altas tasas, mientras que aquellos con menos recursos se ven limitados por los requisitos de ingreso en las universidades públicas.
CALIDAD FORMATIVA
Además, “surge la preocupación por la calidad formativa, dado que no todas las facultades, especialmente las de nueva creación, cuentan con los recursos necesarios para garantizar una educación médica de excelencia”.
Asimismo, el sistema de formación de especialistas en España ha dado buenos resultados, aunque muestra “evidentes signos de agotamiento”, en parte por su poca flexibilidad. Una de las propuestas de los investigadores para mejorar este aspecto es la troncalidad, que divide la formación en dos fases: una general para competencias comunes y otra específica para habilidades particulares de cada especialidad.
Este sistema podría traer una gestión más eficiente de recursos humanos en el sistema de salud, pero, cuando se planteó en un Real Decreto en 2014, el proyecto de troncalidad fue duramente criticado por parte de estudiantes y expertos, lo que, entre otras razones, provocó finalmente su retirada.
El problema del sistema actual MIR “solo puede resolverse con el trabajo multiprofesional de expertos independientes”, apuntaron los autores en el artículo.
La educación médica universitaria, aunque esencial, ya no garantiza una práctica profesional adecuada a lo largo del tiempo. Se estima que la vida media de una ‘verdad científica’ en Medicina es de unos 50 años. Lo que aprenden los estudiantes en el grado es apenas un 6% del conocimiento médico y parte de lo que se les enseña en la carrera puede estar obsoleto en el momento de su graduación. “Sin formación continua, la competencia decrece progresiva e inexorablemente”, advirtieron los investigadores.
FORMACIÓN CONTINUA
Además, en el informe de Sespas se afirmó que en la actualidad, no existe ninguna estrategia de educación médica continua (congresos, conferencias, simposios…) que por sí sola cambie la conducta de los médicos o los resultados de su acción con los pacientes.
Los autores destacaron la labor de la World Federation for Medical Education (WFME), que aboga por un enfoque más amplio, denominado desarrollo profesional continuo (DPC), incluyendo la actualización y mejora de la competencia a lo largo de la vida profesional de los médicos.
(SERVIMEDIA)
22 Abr 2024
ABG/gja