Medio ambiente

Las sequías llevan al límite la respuesta fisiológica de algunas especies de árboles

- Según un estudio del CSIC

MADRID
SERVIMEDIA

La intensidad y recurrencia de las sequías afectan negativamente a la fisiología del arbolado, ya que podrían desencadenar el aumento del decaimiento y mortandad de los bosques ibéricos.

Esa es la conclusión de un estudio del Instituto de Ciencias Forestales del Centro Nacional INIA-CSIC (Icifor-INIA-CSIC), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

La investigación, publicada en la revista ‘Physiologia Plantarum’ tras dos años de trabajo de sus autores, muestra la respuesta fisiológica de cuatro especies arbóreas peninsulares ante este tipo de fenómenos.

Los inventarios forestales señalan que se está expandiendo la superficie boscosa de España, que llega a ocupar un 38% del territorio nacional. Esta progresión es resultado de la colonización de tierras agrícolas abandonadas por parte de los árboles.

Sin embargo, la extensión de la superficie forestal se enfrenta a sequías cada vez más intensas, que ponen al límite la respuesta fisiológica de las especies arbóreas.

Como resultado, en las últimas décadas, los bosques ibéricos han experimentado un aumento de la mortandad de los árboles, en sintonía con lo ocurrido en amplias regiones del mundo.

Ante esta situación, investigadores del Icifor-INIA-CSIC realizaron en 2021 y 2022, dos años excepcionalmente secos, un seguimiento del comportamiento en campo de cuatro especies típicas de los bosques mediterráneos españoles: encina (‘Quercus ilex’), pino piñonero (‘Pinus pinea’), pino resinero (‘Pinus pinaster’) y enebro (‘Juniperus oxycedrus’).

“Nos planteamos la necesidad de conocer los límites fisiológicos de varias especies arbóreas ante fenómenos excepcionalmente secos, por las consecuencias que esto tiene en la estructura, composición y funcionamiento de los bosques en el futuro”, indica Ismael Aranda, coordinador del grupo y primer firmante del artículo.

Durante este periodo, el equipo investigador analizó diferentes parámetros funcionales relacionados con la fotosíntesis, la regulación de las pérdidas de agua a través de los estomas (pequeñas válvulas en las hojas por las que se realiza intercambio gaseoso de agua y CO2 entre la planta y la atmósfera), la funcionalidad hidráulica y el estado hídrico de los árboles.

Los resultados mostraron el gran impacto que la falta de agua y las altas temperaturas tienen sobre las características fisiológicas de los árboles, lo que se traduce en una merma de su resiliencia, el decaimiento de la superficie forestal y la reducción de su capacidad para almacenar carbono.

ADAPTACIÓN

El trabajo también describe las diferentes estrategias seguidas por cada una de las especies analizadas en respuesta a la sequía.

Las dos especies de pinos estudiadas presentaron una deshidratación durante los meses de verano que derivó en una situación de total marchitamiento foliar, incluso desde el amanecer, el momento del día de mayor hidratación para las plantas.

“Esto se vio acompañado de un cierre estomático total con el objetivo de limitar la pérdida de agua por transpiración, sin embargo, como contrapartida, se limita la capacidad de fijar carbono”, indica Aranda.

Por el contrario, encinas y enebros presentaron una estrategia de mayor tolerancia a la sequía, evidenciada por una menor sensibilidad de las hojas a la deshidratación y una mayor capacidad de almacenar carbono.

“De continuar estos eventos secos que llevan al arbolado al límite de su capacidad fisiológica, los procesos de mortandad en la zona podrían acelerarse en el futuro, sobre todo en el caso de los pinos”, concluye Aranda.

(SERVIMEDIA)
23 Oct 2024
MGR/clc