Elecciones catalanas
El PP templa sus expectativas en Cataluña y limita su objetivo a arrebatar a Vox el liderazgo “constitucionalista”
- Génova descarta ponerse un mínimo de escaños pero reconoce que “sería un fracaso” sacar menos que el partido de Abascal
- Los dirigentes del PP coinciden en que las dudas de Sánchez sobre su continuidad les “beneficia” porque “españolizan” la campaña

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El Partido Popular ha hecho gestión de expectativas en Cataluña y rechaza, a diferencia de otros procesos electorales, ponerse un objetivo de escaños para las elecciones autonómicas del próximo 12 de mayo. La única aspiración que comparten en público es subir con fuerza, algo que se da por hecho porque el PP cosechó su peor resultado histórico los anteriores comicios, y recuperar el liderazgo del centroderecha, lo que ellos llaman “constitucionalismo”, imponiéndose a Vox.
“Sería un fracaso”, reconocen desde Génova cuando se les plantea un escenario en el que el partido liderado por Santiago Abascal volviese a ser el partido más votado de la derecha. Sin embargo, cuando se les pregunta a los dirigentes nacionales y catalanes del PP por su aspiración en escaños la respuesta es idéntica: “De números no vamos a hablar”, señalan tras exponer la posibilidad de cuadriplicar o quintuplicar su representación parlamentaria.
En las elecciones autonómicas de 2021, el PP tocó fondo y, con solo 109.067 votantes, el 3,85% del total, su delegación en el Parlament de Cataluña se vio reducida a tres diputados. Lejos de Ciudadanos, que sacó seis y le dobló en escaños, y de Vox, que se consagró como el primer partido de la derecha –exceptuando a los independentistas–, con 11.
Poco más de tres años después, el PP vuelve a someterse a las urnas con una organización renovada y unas aspiraciones muy distintas, aunque con el mismo candidato, Alejandro Fernández. “Era impensable hace un año”, admite un dirigente autonómico. Y es que los populares pretenden consagrarse como la cuarta fuerza en el Parlament a costa de Vox, que las encuestas auguran que bajará, y de Ciudadanos, que busca tropezar con un escaño y no desaparecer en la tierra en la que se cultivó su germen.
EL LEGADO DE ARRIMADAS
El PP ansía heredar la confianza que los catalanes depositaron en Inés Arrimadas en 2017. Ciudadanos ganó las elecciones con 36 escaños y 1,1 millones de votos, rompiendo así el techo de la derecha en Cataluña. Génova intentó absorber a la formación naranja hace apenas un mes y reducir la competencia, pero las negociaciones se truncaron ante la negativa de su líder autonómico, Carlos Carrizosa, entre otros.
Se produjera o no esa integración, en el Comité de Dirección de Alberto Núñez Feijóo veían inalcanzable la cifra de Arrimadas a corto plazo. Y también admiten que será muy difícil obtener las 473.000 papeletas que sumaron en las elecciones generales del pasado 23 de julio por el voto dual.
Pero Génova sí aspira a movilizar su electorado y aglutinar, a su vez, a los catalanes que reniegan del ‘procés’. Por un lado, de Ciudadanos, “huérfanos” ante su hipotética extinción. La segunda vía sería del PSC, que, aunque asuman que volverán a subir en las elecciones del próximo 12 de mayo, consideran factible la posibilidad de pescar en su electorado equiparando al PSOE con Junts y ERC por sus pactos parlamentarios, una estrategia que ya se utilizó en el País Vasco.
“Han borrado toda opción constitucionalista”, aseguró este domingo Feijóo en Lleida. “Su proyecto es permanecer en la Moncloa”, apostilló convencido de que el candidato del PSC, Salvador Illa, cederá sus escaños a los independentistas con tal de amarrar su apoyo a Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados.
12 AÑOS SIN LIDERAR LA DERECHA
El último caladero de votos procedería de Vox, que en 2021 logró congregar bajo sus siglas a 217.000 catalanes. El PP apelará al voto útil contra el secesionismo para intentar robar esos votantes a los de Abascal. Pero ese plan ya se urdió sin éxito en Euskadi, donde Vox subió en votos –en gran parte por una mayor movilización– y logró mantener su escaño.
Ante la resistencia de Abascal en el País Vasco, el PP ha tejido una nueva estrategia en Cataluña para desbancar a los de Santiago Abascal: arrebatarle las banderas del campo, la inmigración y la ocupación ilegal.
En el PP reconocen que esta última tarea se ha complicado los cinco días de reflexión de Sánchez, que decidirá este lunes si dimite después de que el Juzgado de Madrid abriera diligencias contra su esposa, Begoña Gómez, por sus relaciones con empresarios de la trama del 'caso Koldo'. “Nos ha arrastrado”, reconoce un líder catalán.
Pero los populares llevan trabajando en estas tres áreas desde incluso antes de la convocatoria electoral. Y en Cataluña perciben “recepción” entre los ciudadanos. Además, señalan que, gracias al proceso de reflexión de Sánchez, han notado movilización en sus filas. “La campaña se ha españolizado. Tenemos a nuestras filas prietas”, aseguran fuentes de alto nivel en el PP catalán. “Nos beneficia”, apunta otra dirigente.
Con el PSC al alza y sus rivales en la derecha a la baja, el PP descarta hablar de escaños para gestionar bien las expectativas y se marca como principal objetivo volver a liderar el constitucionalismo en Cataluña 12 años después del ‘sorpasso’ de Ciudadanos.
(SERVIMEDIA)
28 Abr 2024
PTR/pai