Derechos humanos
La pena de muerte alcanza su récord en nueve años con 1.153 ejecuciones en 2023
- Por el incremento registrado en Irán, según Amnistía Internacional
- Dieciséis países aplicaron la pena máxima, el mínimo documentado por esta organización
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
Al menos 1.153 personas fueron ejecutadas el año pasado en el mundo, cifra que no incluye las miles que pudieron realizarse en China, donde las cifras sobre pena de muerte siguen siendo secreto de Estado. Se trata del dato más elevado desde 2015.
Amnistía Internacional (AI) aporta esas consideraciones en su último informe anual sobre el uso de la pena de muerte en el planeta, dado a conocer este miércoles.
El récord de ejecuciones documentadas por AI desde 1989 llegó en 2015, con 1.634. La serie histórica, analizada por Servimedia, indica que después hubo una tendencia descendiente hasta el estallido de la pandemia de la covid-19 (1.032 en 2016, 993 en 2017, 690 en 2018, 657 en 2019 y 483 en 2020).
Sin embargo, después se han encadenado tres años al alza, con 579 ejecuciones en 2021, 883 en 2022 y 1.153 en 2023.
“Las ejecuciones aumentaron hasta alcanzar en 2023 la cifra más alta en casi un decenio con una fuerte subida en Oriente Medio”, según Amnistía Internacional.
“GIGANTESCO REPUNTE”
Las 1.153 ejecuciones de 2023 suponen un 30% más respecto a 2022 y la segunda cifra más alta desde 1989. Pese a este aumento, el número de países que llevaron a cabo ejecuciones fue de 16, el más bajo registrado por AI.
“El gigantesco repunte de las ejecuciones documentadas se debió principalmente a Irán. Las autoridades de este país mostraron un total desprecio por la vida humana y aumentaron las ejecuciones por delitos de drogas, lo que puso aún más de relieve el impacto discriminatorio de la pena de muerte en las comunidades más marginadas y empobrecidas de Irán”, indicóAgnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.
Callamard subrayó: “Pese a los retrocesos que hemos visto este año, sobre todo en Oriente Medio, los países que siguen llevando a cabo ejecuciones están cada vez más aislados. Nuestra campaña contra este aberrante castigo funciona. Seguiremos hasta que hayamos acabado con la pena de muerte”.
Los cinco países que llevaron a cabo el mayor número de ejecuciones en 2023 fueron Arabia Saudí, China, Estados Unidos, Irán y Somalia.
Irán fue responsable del 74% de todas las ejecuciones registradas y Arabia Saudí, de un 15%. Somalia y Estados Unidos llevaron a cabo más ejecuciones en 2023.
Por otro lado, el número de condenas a muerte impuestas en todo el mundo en 2023 aumentó un 20% respecto al año anterior, con un total de 2.428.
IRÁN
En Irán, las autoridades intensificaron el uso de la pena de muerte para infundir temor en la población y aumentar su control sobre el poder, por lo que llevaron a cabo ejecuciones en todo el país. Fueron ejecutadas al menos 853 personas, un 48% más respecto a las 576 de 2022.
El número de ejecuciones de miembros de la minoría étnica baluchi de Irán fue desproporcionado, pues constituyó un 20% del total, pese a que esta etnia representa un 5% de la población del país. Fueron ejecutadas al menos 24 mujeres y al menos 5 personas que eran menores de edad en el momento del delito.
De las ejecuciones registradas en Irán, al menos 545 fueron llevadas a cabo de forma ilegítima por actos que no deberían conllevar la pena de muerte según el derecho internacional, como los delitos de drogas, el robo y el espionaje.
Las ejecuciones por delitos de drogas aumentaron y constituyeron el 56% de las ejecuciones registradas en 2023, lo que representa un aumento del 89% en relación con las 255 ejecuciones registradas en 2022.
RETROCESOS
Por otra parte, los avances pierden fuerza en Estados Unidos, donde las ejecuciones pasaron de 18 en 2022 a 24 en 2023. Se presentaron proyectos de ley en Idaho y Tennessee para que las ejecuciones fueran realizadas por fusilamiento, mientras la asamblea del Estado de Montana estudió la ampliación de las sustancias que se emplean en la inyección letal.
En Carolina del Sur se promulgó una nueva ley en cuya virtud se oculta la identidad de las personas y entidades que participan en la preparación de una ejecución o la llevan a cabo.
“Un número selecto de estados de Estados Unidos mostró una escalofriante adhesión a la pena de muerte, así como su despiadada intención de invertir recursos en arrebatar vidas humanas”, indicó Callamard.
La secretaria general de AI agregó que “también se empezaron a llevar a cabo ejecuciones mediante el cruel nuevo método de la asfixia por nitrógeno, y Alabama usó ignominiosamente este método no probado para matar a Kenneth Smith este mismo año, apenas 14 meses después de haberlo sometido a un intento de ejecución fallido”.
Igualmente, hubo retrocesos en otros países, como el repunte del número de condenas a muerte y ejecuciones documentadas en África subsahariana.
Las ejecuciones registradas en esa región se triplicaron, al pasar de 11 en 2022 a 38, y las ejecuciones documentadas aumentaron de forma acusada (un 66%), de 298 a 494. Además, ningún país de la región abolió la pena de muerte el año pasado.
SECRETISMO
Debido al secretismo con que actúan algunos Estados, las cifras de Amnistía no incluyen los miles de personas que se cree han sido ejecutadas en China, que sigue siendo el país que lleva a cabo el mayor número de ejecuciones.
De forma similar, esta organización no pudo presentar cifras sobre Corea del Norte y Vietnam, países que se creen recurren ampliamente a las ejecuciones.
En China, se usaron las informaciones publicadas en los medios de comunicación estatales para recordar a la población que delitos como el narcotráfico y el soborno serían castigados con dureza y desembocarían en la ejecución.
Mientras, Corea del Norte promulgó una nueva ley que prevé la pena de muerte como posible castigo para quienes no usen la lengua nativa coreana.
Las autoridades militares de Myanmar siguieron imponiendo condenas a muerte en tribunales controlados por las fuerzas armadas, en procedimientos secretos y manifiestamente injustos.
AVANCES
No obstante, el informe refleja “avances” porque actualmente 112 países son totalmente abolicionistas y 144 han abolido la pena de muerte en la ley o en la práctica.
Se documentaron ejecuciones en 16 países, el número más bajo registrado por Amnistía Internacional. No hubo en Bielorrusia, Japón, Myanmar y Sudán del Sur, países que llevaron a cabo la pena capital en 2022.
En Asia, Pakistán derogó la pena de muerte para delitos de drogas, y Malasia hizo lo propio con la pena de muerte preceptiva. Las autoridades de Sri Lanka confirmaron que el presidente no tenía la intención de firmar órdenes de ejecución.
Aunque ningún país abolió la pena de muerte en África subsahariana, seguían tramitándose proyectos de ley para abolirla en Kenia, Liberia y Zimbabue. En Ghana, el Parlamento votó a favor de dos proyectos de ley que eliminaban la pena de muerte de la legislación vigente, aunque, al concluir 2023, no se habían convertido aún en ley.
(SERVIMEDIA)
29 Mayo 2024
MGR/clc