Medio ambiente
Los patos pueden ayudar a las plantas terrestres a escapar del calentamiento global
- Al dispersar semillas en sus migraciones largas en primavera hacia destinos más fríos
- Según un estudio con la participación de la Estación Biológica de Doñana

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Las aves acuáticas tienen un papel clave en el reto de las plantas terrestres de hacer frente al cambio climático al permitir que estas puedan moverse a latitudes más frías durante la migración primaveral.
Así lo sugiere un equipo científico internacional, con participación de la Estación Biológica de Doñana -perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- en un nuevo estudio publicado en la revista ‘Global Ecology and Biogeography’.
Las aves que comen frutos carnosos, denominadas frugívoras, como los zorzales o los mirlos, dispersan las semillas de las bayas al ingerirlas y luego expulsarlas por deposición. Hasta ahora se asumía que las semillas de las plantas que carecen de estos frutos carnosos, que representan el 92% de las especies de plantas florales en Europa, eran incapaces de dispersarse a través de las aves.
“Este nuevo estudio muestra, sin embargo, que los patos, como los ánades azulones, de los que ya se conocía su papel como dispersores de plantas acuáticas, son vitales para dispersar las semillas de muchas plantas terrestres y, especialmente durante la migración de primavera, cuando se dirigen hacia el norte hacia las áreas de reproducción”, explica Andy Green, profesor de investigación en la Estación Biológica de Doñana.
La migración que realizan las aves en primavera permite a las plantas cambiar su distribución y compensar el calentamiento global. La capacidad de las aves frugívoras para transportar las semillas hacia destinos más fríos es limitada, ya que toman los frutos de los arbustos y árboles durante la migración de otoño, cuando se dirigen a lugares más cálidos en su camino a sus cuarteles de invernada.
Por el contrario, los patos son capaces de transportar las semillas en primavera, cuando se dirigen a destinos más fríos. Hasta ahora no se creía que pudieran hacerlo, ya que la migración de primavera ocurre antes de que tenga lugar la producción de semillas.
“Este estudio, sin embargo, contrasta esta creencia, ya que las aves acuáticas no recogen las semillas directamente de las plantas, sino que las ingieren meses después de que se produzcan, especialmente cuando las filtran de los sedimentos de los lagos”, indica Adam Lovas-Kiss, del Instituto de Ecología Acuática del Centro de Investigación Ecológica de Hungría.
LAGO EN HUNGRÍA
Durante el estudio, el equipo tomó muestras de excrementos de ánades azulones durante un año en el lago Velence, que es uno de más grandes de Hungría y donde se sabe que los ánades azulones migran hasta 2.300 kilómetros entre sus áreas de cría y de invernada.
Comparado con otras temporadas del año, en primavera se dispersaron más especies de plantas por deposición, mientras que en invierno se encontraron un número mayor de semillas por deposición.
Además, se observaron más semillas de plantas terrestres que de acuáticas en primavera, mientras que las semillas de plantas acuáticas fueron dominantes en otras temporadas. En total, fueron recogidas más de 600 deposiciones y se recuperaron más de 5.000 semillas, lo que indica que un gran número de semillas consiguieron sobrevivir a través del tracto digestivo del ave.
Además, un 40% de las semillas consiguió germinar posteriormente en el laboratorio, lo que indica que el proceso de dispersión que realizan las aves acuáticas es viable.
Hasta ahora, la ciencia había pasado por alto la capacidad de las relaciones mutualistas que se mantienen entre los patos y muchas plantas. Esas aves obtienen energía digiriendo algunas de las semillas y, al mismo tiempo las plantas consiguen que algunas de sus semillas sean dispersadas en nuevos hábitats.
“Los ánades azulones son bien conocidos. Son una especie con una distribución muy amplia y que encontramos a menudo en parques. Mucha gente las considera una especie recreativa, y son un recurso cinegético, pero existe una evidencia cada vez mayor de que también tienen un papel importante como dispersores de semillas”, recalca Lovas-Kiss.
Green apunta que “antes se creía que estas especies de plantas podían dispersar nada más que unos pocos metros como mucho, lo que no sería suficiente para compensar el avance del cambio climático”. “Sin embargo, estas aves pueden dispersar semillas a lo largo de cientos de kilómetros durante su migración. Los patos están, por tanto, ofreciendo un servicio ecosistémico vital que está ayudando a los ecosistemas a adaptarse a los cambios drásticos asociados con el calentamiento global”, concluye.
(SERVIMEDIA)
14 Nov 2022
MGR/clc