Clima

La ONU retira Fiona e Ian de la lista de nombres de huracanes

- Causaron el año pasado cerca de 180 muertes y 115.000 millones de dólares en pérdidas en 2022

MADRID
SERVIMEDIA

Fiona e Ian no se utilizarán más para designar huracanes futuros en el Atlántico tras numerosas muertes y daños que esos ciclones tropicales causaron el año pasado en América Central, el Caribe, Estados Unidos y Canadá.

Así lo ha decidido el Comité de Huracanes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia de la ONU especializada en el tiempo, el clima y el agua, que está formado por expertos de los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales y su zona de competencia es América del Norte, América Central y el Caribe. Su reunión anual, la primera celebrada de forma presencial desde 2019, se celebra en San José (Costa Rica) desde el pasado lunes y concluirá este viernes.

En su lugar, se empleará Farrah el lugar de Fiona e Idris en vez de Ian en las listas rotativas para designar ciclones que se forman en el Atlántico y que la OMM supervisa con la finalidad de ayudar a comunicar los avisos de tormenta y alertar a la población de riesgos potencialmente mortales.

Los nombres asignados a los huracanes en esa región del planeta se vuelven a usar cada seis años en listas rotativas, salvo que una tormenta sea tan mortífera que se decida retirar su nombre, como Fiona e Ian. Desde 1953, cuando empezó a utilizarse el actual sistema para bautizar a los ciclones tropicales, se han suprimido 96 nombres de las listas empleadas para la cuenca atlántica.

La convención utilizada para asignar nombres a las tormentas suscita un gran interés entre la población. Sin embargo, es una pequeña parte de la labor que el Comité de Huracanes de la OMM desempeña para salvar vidas, puesto que también se dedica a la emisión de pronósticos y avisos de peligros asociados a vientos, mareas de tempestad e inundaciones, así como a evaluaciones de impacto.

Fiona fue un huracán de gran magnitud e intensidad que castigó el pasado mes de septiembre comunidades de las Antillas Menores, Puerto Rico, la República Dominicana y las islas Turcas y Caicos. Posteriormente, se desplazó hacia el norte por el Atlántico occidental y azotó Canadá como un intenso ciclón postropical, causando importantes daños y cuantiosas víctimas mortales a su paso.

Esa tormenta provocó devastadoras inundaciones de agua dulce en Puerto Rico, donde tocó tierra como huracán de categoría 1. Ocasionó daños valorados en más de 3.000 millones de dólares en el Caribe y el Canadá, y provocó 29 víctimas mortales directas e indirectas. Fiona es el episodio meteorológico extremo más oneroso que ha afectado a la vertiente atlántica de Canadá.

Por su parte, Ian fue un huracán de categoría 4 muy potente y extenso que golpeó en septiembre del año pasado el oeste de Cuba como huracán de primer orden y tocó tierra en el suroeste de Florida como huracán de categoría 4. Provocó una devastadora marea de tempestad en el suroeste de Florida y ocasionó más de 150 víctimas mortales directas e indirectas y daños valorados en más de 112.000 millones de dólares, lo que lo convierte en el huracán que más pérdidas ha generado en Florida y el tercero en Estados Unidos.

"FENÓMENOS SUMAMENTE LETALES"

El secretario general de la OMM, Petteri Taalas, indicó que "los ciclones tropicales son fenómenos sumamente letales y una sola tormenta puede revertir años de desarrollo socioeconómico. Sin embargo, la cantidad de víctimas mortales debidas a estos fenómenos ha disminuido drásticamente gracias a las mejoras en los pronósticos, los avisos y las medidas de reducción de riesgos de desastre. Pero aún podemos hacerlo mejor".

"La finalidad de la iniciativa de las Naciones Unidas denominada Alertas Tempranas para Todos es que, en los próximos cinco años, todo el mundo tenga acceso a avisos de vientos, mareas de tempestad y precipitaciones potencialmente mortales, en especial en los pequeños Estados insulares en desarrollo, que se encuentran entre los primeros en sufrir los efectos del cambio climático”, destacó.

Los ciclones tropicales ocasionan de media 78 millones de dólares en pérdidas diarias y 43 víctimas mortales, además de una tercera parte de las muertes y las pérdidas económicas causadas por desastres relacionados con el tiempo, el clima y el agua, según estadísticas de la OMM entre 1970 a 2019. Sin embargo, la cantidad de personas fallecidas por esos fenómenos ha disminuido drásticamente gracias a la mejora de los pronósticos, los avisos y las medidas de reducción de riesgos de desastre.

La temporada de huracanes en el Atlántico comienza oficialmente el 1 de junio y se prolonga hasta el 30 de noviembre. En el Pacífico nororiental empieza antes, el 15 de mayo. En 2022 hubo 14 tormentas con nombre (con vientos de al menos 63 km/h), de las cuales ocho se convirtieron en huracanes (vientos de 119 km/h o más). Fiona e Ian se intensificaron hasta convertirse en huracanes de primer orden, cuyos vientos superaron los 178 km/h.

Durante una temporada promedio de huracanes en la cuenca del Atlántico se producen 14 tormentas con nombre, 7 huracanes y 3 huracanes de primer orden. La de 2022 fue más tranquila que las de 2020 y 2021, que fueron tan activas que agotaron los nombres de las listas rotativas ordinarias empleadas para esos años.

En la cuenca del Pacífico oriental, la temporada del año pasado fue activa y se asignó nombre a 17 tormentas, cuando la media es de 15. Diez se convirtieron en huracanes, de los cuales cuatro se intensificaron hasta convertirse en huracanes de primer orden.

(SERVIMEDIA)
30 Mar 2023
MGR/gja