LA OCDE LANZA UNA CRUZADA CONTRA LA CORRUPCION Y EL SOBORNO EN EL COMERCIO INTERNACIONAL
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La OCDE organizará el próximo mes de marzo un simposio en París con el objetivo de recabar la colaboración de todos los países que la integran, entre ellos España, para combatir la corrupción en el comercio internacional y el sborno de funcionarios públicos relacionados con él.
Previamente a este reunión, la OCDE ha elaborado un análisis sobre este problema, al que tuvo acceso Servimedia, en el que señala que "los días en que se creía que la corrupción sólo afectaba a los países en vías de desarrollo han terminado".
"Hoy", añade, "está reconocido como un fenómeno global, aunque en los países más industrializados la prosperidad y la tradición política limitan hasta cierto punto el daño social que puede causar".
El rincipal problema, desde el punto de vista legislativo, es que casi todos los paises tienen normas legales que combaten el soborno y la corrupción, pero que se aplican sólo a conductas cometidas en el interior de cada país, y no a las realizadas en el extranjero.
Para combatir esta situación, la OCDE aprobó el 27 de mayo de 1994 una Recomendación sobre el Soborno en las Transacciones Internacionales de Negocios, que aunque no tiene fuerza vinculante representa un compromiso político de todos los paíse miembros de la organización.
Uno de los objetivos del simposio convocado para el próximo mes de marzo en París es comprobar cómo se ha aplicado esta recomendación de lucha contra la corrupción en el comercio internacional, además de intentar sumar a esta tarea a países que no forman parte de la OCDE.
Según la OCDE, hay en principio un acuerdo general entre los países en cuanto a que es preciso disponer de una legislación penal suficiente para combatir la corrupción, pero se muestran renuentes a erseguir las prácticas corruptas realizadas fuera de cada estado porque implicaría el ejercicio de una jurisdicción extraterritorial.
EXTRADICION
No obstante, es cada vez mayor el consenso en torno a la necesidad de ampliar la legislación penal de cada nación para incluir los actos de corrupción cometidos en el extranjero y la extradición de los acusados de estos delitos.
La OCDE ha constituido un grupo de trabajo encargado de revisar anualmente los pasos dados por cada país miembro en este tereno y de supervisar las medidas fiscales que pueden adoptarse para detectar y castigar estas prácticas.
Para la OCDE, "consideraciones morales aparte, las prácticas de corrupción dificultan el desarrollo del comercio internacional, distorsionando la competencia, elevando el coste de las transacciones y restringiendo el funcionamiento de mercados libres y abiertos".
A su juicio, es preciso adoptar medidas sin esperar a que la situación alcance los extremos de los países pobres, en los que a veces fondos originalmente dedicados a escuelas o hospitales son desviados como sobornos a funcionarios públicos y canalizados hacia proyectos de menor importancia".
(SERVIMEDIA)
16 Feb 1995
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