Salud
Neurólogos recuerdan que los factores para desarrollar la esclerosis múltiple son variados
- Apuntan a que, aunque algunos estudios van en esa línea, no existe relación directa entre la mononucleosis y la esclerosis múltiple
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La Sociedad Española de Neurología (SEN) recordó este viernes que no hay un factor concreto que produzca la esclerosis múltiple y que los estudios apuntan a una combinación de factores genéticos y ambientales que la propician; por lo que animaron a no pensar que la mononucleosis puede ser su único origen.
El coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Desmielinizantes de la SEN, el doctor Miguel Ángel Llaneza, señaló en un comunicado difundido con motivo del estudio publicado recientemente en la revista ‘Science’ y las informaciones en medios de comunicación que ha suscitado, y que apuntaría a una posible asociación entre el virus de Epstein-Barr (el que produce la enfermedad del beso) y la esclerosis múltiple, que no están claros los motivos por los que hay personas que sufren esclerosis múltiple y otras que no lo hacen.
Explicó que es una enfermedad crónica autoinmune, inflamatoria y degenerativa del sistema nervioso central. Es el trastorno neurológico discapacitante no traumático más común en los adultos jóvenes de los países desarrollados, al tiempo que señala que los estudios de prevalencia más recientes sobre ella indican que la frecuencia de la enfermedad ha aumentado en el mundo en las últimas décadas, que esto ocurre a expensas de un mayor número de casos de mujeres con formas recurrentes-remitentes, y que la influencia del gradiente latitudinal parece estar atenuándose.
De esta manera, la SEN incidió en que actualmente se desconoce la causa que produce la esclerosis múltiple pese a que la mayor parte de los estudios realizados apoyen la existencia de factores ambientales que, actuando sobre individuos genéticamente predispuestos, desencadenan el fenómeno autoinmune a través del que se desarrollan los procesos inflamatorios y degenerativos en el sistema nervioso central.
En esta línea, se remitieron a varios estudios que han demostrado que la influencia de estos factores ambientales parecería crucial durante la niñez, especialmente en la población migrante desde áreas de baja frecuencia de la enfermedad a otras de alto riesgo, o a la inversa, pudiendo modificar la susceptibilidad de padecer la enfermedad. De estos estudios, además, se concluiría, según la SEN, que las dos primeras décadas de vida parecen fundamentales para el establecimiento del riesgo de padecer esclerosis múltiple.
También explicaron que la enfermedad no sigue un patrón de herencia convencional, asociado a un único gen, sino que se han identificado más de 200 genes que parecen conferir al individuo un mayor riesgo de desarrollarla cuando se expone a los referidos factores ambientales.
Por todo ello, recordaron que son muchos los estudios realizados para tratar de identificar los factores ambientales directamente relacionados con el desarrollo de esclerosis múltiple, pese a lo que, hasta ahora, no se ha podido establecer una relación definitivamente consistente con ninguno de ellos.
Entre esos factores se estudiaron los niveles de vitamina D, en relación directa con la exposición a la radiación ultravioleta de la luz solar; el hábito tabáquico; el consumo de sal; la obesidad en la adolescencia y la exposición a diferentes agentes infecciosos como el virus de Epstein Barr (VEB).
Otra de las líneas de estudio, según el comunicado, apuntaría a agentes infecciosos que, adquiridos en la adolescencia, aumentarían el riesgo de padecer esclerosis múltiple; no así si el primer contacto con ellos se produjera durante la infancia, lo que daría sentido a que la prevalencia de la enfermedad sea baja en los países en desarrollo y tienda a aumentar en las regiones con mayor situación socioeconómica y saneamiento, donde se retrasa la edad de estas primoinfecciones.
Al tiempo, recordaron que el momento de la infección primaria por VEB generalmente se considera como un marcador de higiene infantil que se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar esclerosis múltiple.
De esta forma, incidieron en que, si bien varios estudios proporcionan pruebas sólidas de que la mononucleosis infecciosa es un factor de riesgo importante para desarrollar esclerosis múltiple, resaltaron que la altísima prevalencia de seropositividad al VEB en la población general (95%) y la frecuencia relativamente baja de incidencia de esclerosis múltiple suponen un gran desafío para probar la causalidad directa entre el riesgo de desarrollar la enfermedad y la infección viral previa.
Así, aseveraron que, aunque la infección por VEB antes de los 15 años podría influir en el riesgo de desarrollar esclerosis múltiple al tiempo que esta dependencia de la edad podría deberse a respuestas inmunitarias alteradas tras el contacto con el virus en la adolescencia y la edad adulta temprana; el hecho de que una persona haya desarrollado una infección por este virus, no implica que necesariamente vaya a desarrollar esclerosis múltiple.
(SERVIMEDIA)
14 Ene 2022
SDM/gja