Medio ambiente

El mundo destina un 55% más ayudas públicas dañinas para la naturaleza desde 2021

- Hacen falta entre 598.000 y 824.000 millones anuales más para frenar el deterioro de la biodiversidad

- Actuar ahora generaría 395 millones de empleos y 10 billones en oportunidades de negocio hasta 2030

- Según un informe de Ipbes, plataforma de 147 países auspiciada por la ONU

MADRID
SERVIMEDIA

La financiación pública para subvenciones ambientalmente perjudiciales ha aumentado un 55% en el mundo desde 2021, lo que supone que la salida de la pandemia de la covid-19 no ha supuesto una transformación de los sistemas económicos para evitar el deterioro de la biodiversidad.

Así figura en un informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (Ipbes) -creada en 2021 como órgano intergubernamental abierto a todos los países de la ONU- sobre las causas subyacentes en la pérdida de biodiversidad y los factores determinantes del cambio transformador para alcanzar la ‘Visión 2050’ de ‘vivir en armonía con la naturaleza’, aprobada en 2010 durante una cumbre mundial sobre diversidad biológica.

El informe, conocido como ‘evaluación del cambio transformador’, fue dado a conocer este miércoles tras aprobarse en Windhoek (Namibia) durante la 11ª sesión del Plenario de la Ipbes, compuesto por representantes de 147 países. Es producto de tres años de trabajo a cargo de más de 100 expertos de 42 naciones.

CAMBIOS PROFUNDOS

El elemento central del documento gira en torno a que, para detener y revertir la pérdida de biodiversidad y salvaguardar la vida en la Tierra, “se necesitan urgentemente cambios profundos y fundamentales” en la forma en que las personas ven el mundo natural e interactúan con él.

“El cambio transformador para un mundo justo y sostenible es urgente porque se está cerrando rápidamente la ventana de oportunidad para detener y revertir la pérdida de biodiversidad y de impedir que se desencadene el declive potencialmente irreversible y el colapso previsto de las funciones clave de los ecosistemas”, resumió Karen O'Brien, copresidenta de la evaluación.

O’Brien subrayó: “Según las tendencias actuales, existe un grave riesgo de que se produzcan varios puntos de inflexión biofísicos irreversibles, como la desaparición de los arrecifes de coral de baja altitud, la extinción de la selva amazónica y la pérdida de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida occidental”.

Los expertos apuntan que retrasar las acciones para detener e invertir la pérdida de biodiversidad en el mundo, aunque solo sea una década, costará el doble que actuar ahora, y recalcan que adoptar medidas inmediatas podría generar 395 millones de empleos y generar más de 10 billones de dólares en oportunidades empresariales hasta 2030.

El informe enumera cinco estrategias clave para impulsar ese cambio transformador en aras de la sostenibilidad mundial. Uno de ellos es cambiar los sistemas económicos porque las ayudas públicas globales a sectores que dañan la naturaleza oscilaron entre 1,4 billones y 3,3 billones en 2022 y la financiación pública total para subvenciones que deterioran el medio ambiente han subido un 55% desde 2021.

Además, gestionar la biodiversidad de manera sostenible y mantener la integridad de los ecosistemas supone invertir entre 722.000 millones y 967.000 millones de dólares anuales. Actualmente se gastan 135.000 millones, con lo que existe una brecha de financiación de 598.000 a 824.000 millones al año.

DESIGUALDADES E INJUSTICIAS

Otras estrategias se refieren a conservar, restaurar y regenerar lugares de valor para las personas y la naturaleza que ejemplifiquen la diversidad biocultural, e impulsar un cambio sistemático e integrar la biodiversidad en los sectores más responsables del declive de la naturaleza, como la agricultura, la ganadería, la pesca, la silvicultura, las infraestructuras y el desarrollo urbano, la minería y los combustibles fósiles.

Transformar los sistemas de gobernanza para que sean inclusivos, responsables y adaptables, y cambiar las perspectivas y valores para reconocer la interconexión entre los seres humanos y la naturaleza completan la relación de estrategias.

“La historia nos ha demostrado que las sociedades pueden transformarse a gran escala, como ocurrió durante la Revolución Industrial. Aunque aquella época trajo consigo terribles costes medioambientales y humanos, es la prueba de que un cambio fundamental y sistémico es posible, aunque se produjo en un periodo de tiempo mucho más largo que el que necesitamos ahora mismo para el cambio transformador en pro de un mundo justo y sostenible”, apuntó Lucas Garibaldi, copresidente de la evaluación.

Arun Agrawal, también copresidente del informe, indicó que “las causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad y el deterioro de la naturaleza también crean desigualdades e injusticias”. “Quienes más se han beneficiado de las actividades económicas asociadas a los daños a la naturaleza -en particular, los países de renta alta y las personas ricas en los países- tienen una mayor responsabilidad y capacidad de actuación”, añadió.

(SERVIMEDIA)
18 Dic 2024
MGR/gja