Etiopía
Más de 21 millones de personas dependen de “una ayuda humanitaria insuficiente” para sus necesidades elementales
-“La respuesta internacional no está a la altura”, alerta Plan International
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La comunidad internacional “no está a la altura de la crisis humanitaria” que vive Etiopía, donde 21,4 millones de personas precisan ayuda para atender sus necesidades más básicas de comida, agua o cobijo. De ellas, 12 millones son niños.
Así lo indicó en una entrevista a Servimedia el director de Plan International para este país, Peter Sweetnam, quien respondió un tajante “no” a la pregunta sobre la suficiencia de la ayuda internacional que recibe el país.
Además, lamentó los recortes en el presupuesto de cooperación de la Unión Europea para Etiopía y otros países africanos, mientras “las necesidades no paran de crecer”.
En Etiopía hay 4,4 millones de desplazados internos, apuntó, que se suman al millón de refugiados procedentes de los países vecinos. Entre estos últimos, 423.000 han llegado desde Sudán del Sur; 347.000, de Somalia; 179.000 son originarios de Eritrea, y 93.000 vienen de Sudán.
Se estima que 15,8 millones de personas se encuentran en inseguridad alimentaria grave y que 12 millones presentan alguna discapacidad, y Sweetnam incidió en la situación del millón y medio de “personas retornadas por las tensiones y conflictos en el norte del país y en los estados limítrofes”.
Son personas que habían dejado sus hogares y comunidades y que, con el tiempo, se han visto forzadas a retornar y a “volver a desplazarse”. “El problema”, prosigue, es que “no tienen dónde regresar”, según el director de Plan International.
CRISIS DE TIGRAY
Mención especial merece la crisis en el Estado de Tigray, en el norte de Etiopía. Fue arrasado por la guerra entre el Gobierno federal y el Frente de Liberación del pueblo tigriño, que se desarrolló entre noviembre de 2020 y el mismo mes de 2022, con la participación de las Fuerzas de Defensa de Eritrea y de las milicias del Estado de Amhara (vecino a Tigray).
De la noche a la mañana, 2,3 millones de niños se quedaron sin escuelas en Tigray y el 60% de ellos aún no han vuelto a clase. “El riesgo de una generación perdida es muy serio”, advirtió Sweetnam.
Además, denunció que las partes implicadas recurrieron al bloqueo de la ayuda humanitaria como arma de guerra y también a “las ejecuciones extrajudiciales y a la violencia sexual”. Tales prácticas continuaron en 2023, pese a la paz firmada en Sudáfrica, a manos, sobre todo, de soldados de Eritrea.
Para Sweetnam, las víctimas de la violencia sexual “han quedado en una situación muy vulnerable, estigmatizadas y repudiadas por sus comunidades”. “Estos crímenes no se denuncian porque culturalmente resultan inaceptables”, de modo que “las mujeres y niñas no reciben ni reparación ni apoyo psicológico”, agregó. “Aunque la justicia reparativa formó parte de los Acuerdos de Paz de Pretoria, está muy lejos de ser una realidad”, criticó.
INMIGRACIÓN
Sweetnam quiso terminar la entrevista con una reflexión global sobre la inmigración, porque “mientras recorta la ayuda internacional a África, la Unión Europea criminaliza a las personas africanas que intentan llegar a ella”.
En la actualidad, Etiopía cuenta con unos 120 millones de habitantes, “la mayoría muy jóvenes”. “Estas personas necesitarán un empleo, oportunidades de vida y perspectivas de futuro”. “Si no se las ofrecemos, ¿qué posibilidades les quedan?”, se preguntó. “Migrar, no hay otra”, respondió.
Sweetnam destacó que en unos años, esta población "se habrá más que duplicado y se aproximará a los 275 millones” y, “o les damos oportunidades de vida, o tendremos que recibirlos”.
Por eso, apeló a “un cambio de mirada” y a una percepción distinta, “más humana”, de las migraciones. También reclamó mayor “implicación y compromiso” por parte de la comunidad internacional en los conflictos que afectan a estos países, porque no todo se trata de dinero.
(SERVIMEDIA)
03 Nov 2024
AGQ/mmr