Cooperación

Iecah y MSF denuncian “el déficit histórico” en la financiación humanitaria, que no cubre ni la mitad de las necesidades

MADRID
SERVIMEDIA

La demanda de financiación humanitaria solicitada a través de los llamamientos coordinados de la ONU vivió "un récord en 2023”, con un total de 57.300 millones de dólares reclamados. Sin embargo, las aportaciones recibidas después se quedaron en 43.200 millones de dólares y el año concluyó con “un déficit de financiación histórico” y solo el 45% de las necesidades atendidas.

Así lo pone de manifiesto el informe 'la Acción Humanitaria en 2023-2024, Sudán y Gaza, muestra de la inacción internacional' del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (Iecah) y Médicos Sin Fronteras (MSF) presentado este martes en Madrid.

Según declaró el codirector del Iecah, Francisco Rey, la brecha de financiación” de la ayuda humanitaria está creciendo, lo que “significa que cada vez son más las personas con necesidades de recibirla que no son atendidas”. “Por primera vez desde 2015, los fondos que han llegado tras las demandas de Naciones Unidas han disminuido”, afirmó, y “sólo han cubierto el 45%".

Rey destacó que el grueso de la ayuda lo asumen “solo diez grandes Estados” y que “ningún país” se ha unido a ellos durante los últimos años.

La financiación pública aumentó ligeramente (2.100 millones más), pero no pudo “compensar el descenso" de aportaciones por parte de donantes privados. Subrayó que, de los 45 llamamientos coordinados por la ONU, cerca de dos terceras partes no recibieron ni el 50% de la financiación necesaria.

DEFICIENCIAS

Según el informe, Ucrania fue el principal receptor de financiación humanitaria, seguido por Siria, Yemen, Afganistán y Palestina. Este último registró un incremento muy significativo (del 182%) tras el comienzo de la guerra en octubre. Sudán se sitúa en sexto lugar, pero no llegó a cubrir ni la mitad de los fondos requeridos.

En 2023, la financiación para ayuda humanitaria de España creció un 35% respecto al año anterior, con un total de 213,55 millones de euros. Esto supuso el 5,9% de la Ayuda Oficial al Desarrollo, que se redujo en su conjunto. Los principales destinatarios de esta ayuda humanitaria fueron África Subsahariana y Oriente Próximo, aunque también la recibieron algunos países de América Latina.

A juicio de Rey, el sistema humanitario internacional “fracasa a la hora de adaptarse” al aumento de las demandas, y “la financiación se centra en la asistencia y apenas aborda la protección de las poblaciones afectadas”.

DESPRECIO POR LA VIDA

En esta nueva edición, el informe se centra en los casos de Sudán y Gaza que, en opinión de Jesús A. Núñez, codirector del Iecah, “reflejan el desprecio por la vida humana y el desmoronamiento del orden internacional basado en reglas".

Criticó ”la inacción internacional en Sudán”, que parece “condenado al olvido”, y criticó “la impunidad con que la comunidad internacional “permite que Israel mate cuando y como quiera en Gaza”. A su juicio, "estamos en un contexto internacional con un panorama realmente oscurecido”, con 56 conflictos en activo, la cifra mayor desde la Segunda Guerra Mundial.

A ello se suman 92 países involucrados en guerras más allá de sus fronteras y más de 122 millones de personas forzadas al desplazamiento y al refugio. La previsión es alcanzar los 130 millones a final de año, advirtió.

El sistema vive un colapso” del que ya no solo “son responsables los llamados Estados rebeldes”, prosiguió, sino que “los propios países que eran garantes, como Estados Unidos, también lo cuestionan”. “Si la situación es ya muy preocupante, está por ver” cómo evoluciona con la llegada de Donald Trump al poder, alertó.

ATAQUES A LOS SANITARIOS

Por otro lado, el informe alerta de que las instalaciones médicas y los trabajadores humanitarios son también “blanco de los ataques”, tal como se aprecia en Sudán, Gaza y otras guerras.

La directora general de MSF, Raquel Ayora, denunció que “la asistencia sanitaria es cada vez más víctima de la guerra, con efectos devastadores para la población civil”. “Bien porque forma parte de una estrategia deliberada de guerra o porque responde a una negligencia temeraria, atacar hospitales y personal médico supone una línea roja inaceptable”, criticó.

En la Franja de Gaza, la destrucción de la infraestructura sanitaria ha alcanzado "niveles catastróficos", con 33 de los 36 hospitales total o parcialmente destruidos. Según la coordinadora de Emergencias de MSF en la Franja, Myriam Laroussi, "ya no quedan sitios seguros" en Gaza, y desde hace más de dos meses, no hay suministro diario de alimentos. "Los bombardeos caen día y noche", y acusó a Israel de “utilizar las alertas de evacuación sabiendo que la población no tiene a donde ir”. A su juicio, “los ataques no son selectivos”.

La misma idea expresó Jesús Núñez, para quien Israel ataca de forma deliberada a la población civil, a los periodistas y a los trabajadores humanitarios, con “el objetivo de hacer ver a los palestinos que la vida no es posible y que no les queda más remedio” que abandonar el territorio.

En Sudán, MSF ha registrado 60 incidentes de seguridad contra sus infraestructuras y unos 50 trabajadores humanitarios han sido asesinados. El país alberga a 11,8 millones de desplazados internos, y las dos partes enfrentadas atacan de forma indiscriminada, “sin distinguir" entre civiles y militares.

La violencia es extrema, con ataques también a hospitales y a campos de desplazados”, denunció Esperanza Santos, coordinadora de Emergencias de MSF en el país. Por ello, instó a las partes enfrentadas y a los países con capacidad de influencia diplomática a asegurar “la protección de la población civil y de los trabajadores humanitarios”.

(SERVIMEDIA)
03 Dic 2024
AGQ/clc