Congreso del PP
Feijóo ofrece "sentido de Estado" y un "rumbo claro” frente a un “Gobierno dividido y desbordado por la realidad”
- Presenta un cambio “profundo y tranquilo del que nadie está excluido”, salvo “el conformismo, el rencor, la revancha y la división”
- Promete su apoyo a Sánchez “para agilizar las medidas que los españoles necesitan y cesar a los ministros que hacen oposición”
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El nuevo presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ofreció este sábado a los españoles “fiabilidad, madurez, sentido de estado y rumbo claro” como alternativa al Gobierno de Pedro Sánchez, a quien considera “desbordado por la realidad” y al frente de un Gabinete “dividido” entre los ministros del PSOE y los de Unidas Podemos.
Así lo planteó Feijóo durante su discurso de clausura ante el XX Congreso Nacional que el PP ha celebrado este viernes y sábado en Sevilla para nombrarle como nuevo líder en sustitución de Pablo Casado. Justo antes de tomar la palabra, la presidenta del cónclave, Teófila Martínez, anunció su elección con el 98,35% de los votos válidos emitidos, con apenas 7 votos nulos y 44 en blanco.
Con un discurso pausado y tranquilo de más de una hora de duración, Feijóo se presentó señalando a José María Aznar y Mariano Rajoy como sus “referentes y ayudas imprescindibles” y reconociendo a Casado como un “amigo”. “Mi proyecto es un proyecto de entendimiento interno porque si no te apoyan en casa mal puedes acreditar el entendimiento fuera y de entendimiento de todos los españoles por encima de todo”, adujo como carta de presentación.
“No somos un partido bisagra, que quede claro. No somos un partido de aspiraciones pequeñas, ver si sumando con este o el otro podemos llegar. No queremos gobernar España con socios que no creen en España. No. Somos el partido de las mayorías para gobernar con los votos de la gente y somos el partido que hemos sido siempre, el partido que quiere ganar y después gobernar”, agregó.
Para volver a recuperar la confianza de la ciudadanía y obtener resultados amplios en las urnas, aseguró que hay que “ensanchar el partido” siguiendo el ejemplo de Manuel Fraga en la refundación del PP en 1989 y eso significa “acoger a las gentes, sumar, sumar, sumar”. “¿O es que acaso se puede hacer algo restando?”, señaló.
“HAMBRE DE CAMBIO”
Feijóo manifestó que en el país existe “hambre de cambio” para sustituir al Ejecutivo de Pedro Sánchez, ya que considera que no es “el mejor posible para este momento”. “La mayoría ve que España no puede seguir mucho más tiempo por este camino. Hay hambre de cambio y es verdad”, remachó.
Frente a los que consideran que en democracia ha existido un turnismo entre los dos grandes partidos durante cuatro décadas, Feijóo puntualizó que “no se trata de esperar el turno para gobernar” ni de “esperar a que los partidos del Gobierno pierdan”. “No vamos a esperar a que caiga el Gobierno como consecuencia de su propia ineficacia. Se trata de que no hay que resignarse, de que hay otra manera de gobernar, que seremos capaces de que depositen en nosotros su confianza”.
Aseveró ante los más de 3.000 compromisarios convocados al cónclave de Sevilla que “España nos está esperando” porque “siempre nos invita a gobernar en los momentos de dificultad” y advirtió de que “no podemos conformarnos con lo que hay porque España se merece más que un Gobierno desbordado por la realidad y nosotros estamos preparados”. Criticó que en La Moncloa haya un presidente “triunfalista” que luego permite que los socios “rompan los consensos básicos” y se jueguen “con los intereses generales”.
“Estamos aquí para ofrecer a los españoles fiabilidad, madurez, sentido de estado y un rumbo claro. Estamos aquí para garantizar una alternativa de gobierno porque sí hay alternativa de gobierno. Lo bueno de la democracia no es elegir al Gobierno, es poder cambiar al Gobierno. Hay una alternativa incluso a la política actual”, dijo.
Hasta que lleguen las siguientes elecciones generales, Feijóo prometió trabajar “para que a España le vaya mejor”. En este sentido, garantizó su apoyo al Ejecutivo de Sánchez “para rectificar lo que se hace mal”, “para dejar de ocultar los problemas”, “para agilizar las medidas que los españoles necesitan” y “para cesar a los ministros que hacen oposición desde el Gobierno”.
Sin embargo, matizó que “moderación no es tibieza y diálogo no es sometimiento” a lo que quiera Sánchez porque “los intereses de España no son los intereses de este Gobierno” y porque desde La Moncloa no pueden dictar al PP ni a los españoles “lo que tenemos que hacer, lo que tenemos que pensar y lo que tenemos que decir en cada momento”. “Eso no es democracia”, remachó.
De hecho, frente a los desafíos de partidos independentistas y a los planteamientos extremistas a derecha e izquierda fijó con claridad que “nuestra soberanía no se negocia con nadie” y “nuestra integridad territorial no se negocia con nadie”, hasta enfatizar que “eso es algo innegociable”.
Exigió que “que se respete la Constitución” y expresó públicamente su respeto y respaldo hacia el jefe del Estado, Felipe VI, por las “aportaciones a la nación” de la Corona “sin ninguna duda, sin ningún matiz” y “sin ninguna enmienda”.
NUEVO ESTILO DE LIDERAZGO
El nuevo presidente del PP marcó también un nuevo estilo de liderazgo con su discurso y plantó las grandes líneas políticas que cree que deben regir en el partido a partir de este momento. Tanto es así altos cargos de la dirección saliente definieron a Servimedia su intervención como la “ponencia ideológica” que no ha tenido el 20º Congreso Nacional y que la diputada Cayetana Álvarez de Toledo pidió cuando se convocó este cónclave.
Comenzó con un mensaje de “modestia” al asumir que “no soy infalible” pero sí presumir de “tenaz” a la hora de trabajar y buscar soluciones. Además, subrayó que “si alguien no se da cuenta de la responsabilidad que asume y cree que ser presidente es simplemente un honor se equivoca” porque “ser presidente no es un privilegio, es un mandato; no es un honor, es una obligación; no es una tarea, es un deber; no es un cargo, es una carga”.
Agregó que no quiere “mantener a toda costa” el poder sino usarlo para solucionar los problemas de los españoles y pidió estar cerca de la gente en la calle, incluso en los barrios donde no se vota al PP, porque “si eres capaz de escuchar las críticas que te quieren hacer las personas que tienen derecho a hacerlas, la gente entiende que formas parte de la gente y la gente te responde” como a él le ha sucedido en Galicia con cuatro mayorías absolutas consecutivas.
Feijóo dijo entregarse a la nueva misión que le encomienda el PP “con la misma modestia y con la misma determinación y el mismo empuje” de siempre y creyendo que este partido al que se afilió hace veinte años es “el mejor instrumento y el único que tiene España para lograr el cambio que necesita”.
Recordó que ni Fraga ni Aznar le pidieron estar afiliado al partido para darle un alto cargo en la administración, por lo que él también piensa hacerlo “para trabajar” a su lado. “Hay que afiliarse al PP por convicción y no por interés” para ascender en el escalafón, como desde algunos sectores suele criticarse señalando a las Nuevas Generaciones.
Pidió que “ningún español está excluido” del cambio que él quiere encarnar “porque a España se le puede amar de muchas maneras”. “Solo quiero dejar fuera de este cambio el conformismo, el rencor, la revancha y la división”, sentenció.
El gallego también arremetió contra las “polémicas forzadas, el enfrentamiento y la hipérbole permanente” que ahora abundan en la política española. Por eso, dijo estar dispuesto a “asumir las críticas” que le lancen pero advirtió de que “nadie cuente más conmigo para este entretenimiento infantil en el que ha degenerado la política española”. “Un tío que cumplió 60 tacos no está para bromas”, apostilló.
Feijóo censuró los “debates estériles” y pidió enfrentarse a “los problemas reales” del país porque “es lo que nos corresponde hacer” porque los ciudadanos conviven y trabajan a diario con otros compatriotas que piensan y votan de forma diferente, por lo que rechaza las “divisiones” entre españoles.
También criticó que otros políticos usen el poder para “esquivar” las decisiones o “descargar responsabilidad” en los demás pero especialmente criticó que busquen “el enfrentamiento y la derrota del rival” cuando lo que el país necesita en este momento es “entendimiento” y “tender puentes con los que no piensan como nosotros”.
(SERVIMEDIA)
02 Abr 2022
PAI/MFN/PTR/nbc