Laboral
Fedea cifra en 1,4 millones los fijos discontinuos en 2022, con la mitad en situación de inactividad
- Según un estudio del economista Florentino Felgueroso, que plantea que las empresas paguen una cantidad mínima a los fijos discontinuos inactivos
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
El investigador de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) Florentino Felgueroso estima que 2022 finalizó con 1,42 millones de trabajadores fijos discontinuos, de los que 752.000 estaban en situación de inactividad, si bien 232.000 tenían otro empleo. En cualquier caso, los inactivos superaban el medio millón.
Así lo puso de relieve Felgueroso durante una rueda de prensa en la que presentó su trabajo ‘¿Cuántos son los trabajadores fijos-discontinuos?’, donde destacó que “aumento masivo” de los fijos discontinuos desde la aprobación de la reforma laboral de 2021 y señaló que es un fenómeno que se ha “minusvalorado”. De hecho, indicó que entre marzo de 2022 y dicho mes de 2024 se han formalizado 4,9 millones de contratos de este tipo, unos dos millones más que en los 22 años anteriores.
Ello demuestra, a su juicio, como los fijos discontinuos son muchos contratos que antes eran temporales, ya que antes de la reforma laboral dos de cada tres contratos temporales que se formalizaban no eran la primera relación laboral de un empleado y la empresa, sino que eran “recontrataciones”. Por ello, subrayó que la reforma ha sido “un éxito” en reducción de la temporalidad, pero precisó que se debe estudiar la temporalidad “real”.
Además, puso de relieve los déficits que hay en la contabilización de los fijos discontinuos en España, explicando que, por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística (INE) solo incluye en la EPA a quienes son fijos discontinuos en su empleo principal. Asimismo, la afiliación a la Seguridad Social engloba solo a los pertenecientes al Régimen General y no a específicos como la agricultura o el empleo doméstico, según este experto.
Entre tanto, afeó que el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) siga sin publicar los datos desagregados de fijos discontinuos activos e inactivos. El Ministerio de Trabajo y Economía Social justifica la no publicación de estas cifras por la “complejidad” de las mismas y argumenta que son datos que dependen de las comunidades autónomas.
En la misma línea, el economista de Fedea Marcel Jansen reclamó que se proporcionen todos los datos necesarios para poder evaluar el funcionamiento de la reforma laboral. “Entiendo que si estás en el Gobierno, en el poder, que te evalúen y te identifiquen posibles efectos no intencionados de tu reforma puede doler, pero lo necesitamos saber porque lo podemos corregir”, aseveró este economistas.
1,42 MILLONES
Dicho esto, Felgueroso manifestó que los fijos discontinuos se pueden estimar con fórmulas como el estudio de vidas laborales. Según sus cálculos, en diciembre de 2022 había en España 1,42 millones de fijos discontinuos, de los que 752.000 eran inactivos. Eso sí, a esta última cantidad habría que restarle unos 232.000, ya que aunque son fijos discontinuos inactivos, tienen mientras tanto otro empleo. Antes de la reforma laboral los fijos discontinuos eran de solo 650.000, solo nueve meses antes.
Así las cosas, Felgueroso estimó que 518.000 personas eran fijos discontinuos inactivos realmente. De este modo, la suma de los activos y los inactivos no empleados totalizan 1.249.000 trabajadores fijos discontinuos.
Eso sí, resaltó que la EPA, aunque no permita conocer realmente el número de fijos discontinuos reales, sí sirve para estimar qué proporción de esta parte de los ocupados están activos e inactivos.
En este sentido, aseguró que de los 2,2 millones de “emparejamientos” fijos discontinuos entre empresas y trabajadores en 2022, el 22,4% finalizaron o se interrumpieron y no por pasar a inactividad, sino por otra causa. Casi la mitad ha sido por dimisión del empleado, seguido de los despidos (34%).
Otro aspecto en los que incidió Felgueroso es el “rejuvenecimiento” de los fijos discontinuos con la reforma laboral, ya que al inicio de 2022 el porcentaje de fijos discontinuos menores de 25 años era el 6% y al acabar ese año la cifra ascendió al 22%, mientras descendieron los mayores de 55 años. Asimismo, alertó de que los jóvenes tienen unas tasas de inactividad en fijos discontinuos “tremendas”, ya que finalizó el 2022 en el 70%.
PROPUESTAS
Ante este escenario, el documento elaborado por Felgueroso propone que en caso de que el stock de fijos discontinuos en inactividad siga creciendo, con “escasos” llamamientos de corta duración y un tiempo de trabajo total por persona reducido, se analice qué tipo de medidas implementar para aumentar la frecuencia y duración de los llamamientos, con medidas como una remuneración mínima en los períodos de inactividad. También sugiere la introducción de un ‘bonus-malus’, lo que consistiría en aumentar las cotizaciones sociales a las empresas con tasas de rotación relativamente altas y una reducción a las empresas con tasas relativamente bajas.
Igualmente, anima a “analizar qué aporta el hecho de que los trabajos intermitentes tengan contratos indefinidos, en comparación con la situación anterior caracterizada por una sucesión de contratos temporales”.
“En principio, al ser un contrato indefinido, el trabajador debería sentirse más protegido y tener una posición de negociación más fuerte que un trabajador con contrato temporal. Sin embargo, si las rupturas de las relaciones laborales con contrato fijo discontinuo siguen creciendo, y su causa principal es el abandono voluntario de los trabajadores, habrían dejado de percibir la indemnización por cese del contrato temporal”, arguye Felgueroso.
En paralelo, apremia a estudiar por qué aumenta la proporción de fijos discontinuos entre los jóvenes, a fin de contrastar si estos contratos se utilizan “más bien para evitar pagar mayores cuotas a la Seguridad Social con contratos temporales de corta duración, o para superar el nuevo límite máximo impuesto a los contratos temporales”.
De igual modo, defiende que se debería reflexionar sobre la conveniencia de recuperar la indemnización por cese en forma de indemnización por fin de llamamiento como manera de obligar a las empresas a internalizar el coste de la rotación. Si la relación laboral termina en despido, los trabajadores percibirían la indemnización correspondiente descontando las indemnizaciones por llamamiento percibidas durante la relación laboral.
Por último, el documento sostiene que “habrá que analizar también los posibles efectos de fijar la indemnización por despido en términos de la antigüedad en la empresa (en lugar del tiempo realmente trabajado) sobre la duración de los emparejamientos, esto es, ver si las empresas están recortando esta duración para evitar indemnizaciones más elevadas”.
(SERVIMEDIA)
15 Abr 2024
DMM/gja