Adicciones

Energy Control insta a los asistentes a festivales a hidratarse, usar tapones, alejarse de los altavoces y hacer “pausas”

MADRID
SERVIMEDIA

El Programa Energy Control de la Asociación Bienestar y Desarrollo, dedicado al análisis de drogas y a la divulgación de información para la reducción de daños, insta a quienes deseen disfrutar de un festival este verano “y no morir en el intento” a hidratarse, utilizar tapones, alejarse de los altavoces y realizar “pausas” durante la jornada.

Estas son algunas de las recomendaciones que lanzó en el marco de una campaña impulsada en sus redes sociales teniendo en cuenta que, a su juicio, debido a la exposición a altas temperaturas, este tipo de eventos pueden “favorecer” la aparición de “malos rollos, en especial si se han consumido drogas que, por sí mismas, ya pueden dar lugar a un aumento de temperatura corporal”, entre las que citó el éxtasis.

Por esta razón, bajo la etiqueta #DrogoconsejoEC, aconsejó a los asistentes a este tipo de fiestas beber agua y refrescarse, al tiempo que recordó que el cuerpo humano pierde agua “en función” de aspectos como el grado de actividad, la temperatura, la humedad u otros factores como el consumo de alcohol y otras drogas.

RUIDO

En cuanto al ruido, subrayó que, junto con el uso de auriculares, la asistencia a espacios de fiesta es “uno de los factores que más se asocian a problemas auditivos en jóvenes” y puntualizó que las personas bajo la “influencia” de alcohol y otras drogas “pueden presentar menor vigilancia" a la hora de someterse al "sonido intenso” y alertó de que sus “reflejos naturales de protección” contra el ruido también “pueden estar reducidos”.

“Los factores que influyen en la lesión auditiva producida por el sonido en los espacios de fiesta son la intensidad del sonido y el tiempo de exposición”, señaló la entidad, para advertir de que, aunque niveles de intensidad por encima de 90 decibelios pueden causar daños auditivos, la media de volumen en los espacios de fiesta “varía de 104 a 112 decibelios” y que, a estos niveles, son suficientes “unos cuantos minutos de exposición” para causar “pérdida de audición permanente, especialmente cuando se está cerca de los altavoces”.

Por otra parte, hizo hincapié en que la exposición crónica a un ruido de entre 90 y 140 decibelios produce un trastorno conocido como pérdida de audición inducida por el ruido, que es “progresiva e irreversible” y, junto con el tinnitus, son los “principales” problemas auditivos asociados a la asistencia a espacios de música y baile.

Tras aseverar que ambos fenómenos “se pueden prevenir fácilmente”, llamó a utilizar protectores o tapones auditivos, que reducen de 10 a 15decibelios, así como a realizar pausas a lo largo de la noche para “descansar” los oídos.

Junto a ello, urgió a no permanecer cerca de los altavoces y a “modificar los hábitos y mejorar la protección auditiva” en el caso de aquellas personas que ya han manifestado pérdida de audición inducida por el ruido, sufren tinnitus o sufrieron problemas “frecuentes” de otitis en la infancia.

(SERVIMEDIA)
10 Jul 2022
MJR/clc/mjg