UN EMPRESARIO VASCO EXTORSIONADO POR ETA TRASLADARA SU EMPRESA DE EUSKADI A ZARAGOZA

SAN SEBASTIAN
SERVIMEDIA

La empresa Pastas Arruabarrena, de Lazkao (Guipúzcoa), trasladará su sede a Zaragoza, después de que su propietario se haya vist obligado a pagar el "impuesto revolucionario" a ETA, según informaron a Servimedia fuentes próximas al empresario.

Juan Antonio Arruabarrena, propietario de la empresa, recibió a principio de este año la petición del "impuesto revolucionario" por parte de ETA, se le exigió una cantidad de dinero y le indicó que se pusiera en contacto con medios "abertzales" de su mismo pueblo.

Tras un primer intento, el empresario contactó con una persona que a su vez le puso en contacto con la red de extorsión tarra. En la primera cita, en una zona de Guipúzcoa, el industrial expresó la imposibilidad de pagar toda la cantidad que se le exigía.

Posteriormente, en una segunda cita, no le aceptaron el dinero que el empresario les llevaba y fue en un tercer encuentro cuando pagó el 25 por ciento de la cantidad requerida.

Según Juan Manuel Barandiarán, presidente de la fundación Goierriko Herrien Ekintza, asociación de empresarios del Goierri (Guipúzcoa), su organización ha intentado inútilmente convencer a empresario para que se quede en Euskadi, pero el industrial y su familia consideran imposible continuar viviendo en su pueblo después de lo ocurrido.

Barandiarán indicó que otros ocho empresarios de la comarca del Goierri se encuentran en la misma situación "y algunos de ellos están mirando la posibilidad de ubicar sus empresas fuera del territorio de la Comunidad Autónoma Vasca".

Otro industrial de la zona, José Cruz Larrañaga, de la empresa Indar, situada en Beasáin, abandonó el País Vasco par evitar el pago del "impuesto revolucionario" a la banda terrorista ETA.

La empresa Pastas Arruabarrena, dedicada a productos de hostelería, tiene ya muy avanzadas las gestiones para su traslado a Zaragoza, indicaron las fuentes próximas a su propietario.

Antes de tomar esta decisión, el dueño estudiaba la posibilidad de ampliar su negocio y añadir un nuevo pabellón industrial, que hubiera supuesto la creación de 12 nuevos puestos de trabajo.

El caso de esta empresa guipuzcoana confirma que oco antes del verano ETA envió una remesa de cartas pidiendo el "impuesto revolucionario" y que los destinatarios de la extorsión son los pequeños y medianos empresarios vascos, según han manifestado fuentes de la lucha antiterrorista.

(SERVIMEDIA)
13 Sep 1993