Consumo
Comer menos carne salvaría el planeta al estabilizar los gases de efecto invernadero durante décadas
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Un cambio global de una dieta basada en animales a otras centrada en plantas tendría un impacto sustancial en la estabilización de los niveles de gases de efecto invernadero durante varias décadas y equivaldría a una reducción significativa de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), con lo que alteraría sustancialmente la trayectoria del calentamiento de la Tierra.
Ésta es la conclusión de un estudio realizado por Michael Eisen, profesor de biología molecular y celular en la Universidad de California en Berkeley, y Patrick Brown, profesor emérito de bioquímica en la Universidad Stanford y director ejecutivo de Impossible Foods (Estados Unidos), y publicado este martes en la revista ‘PLOS Climate’.
Ambos autores son veganos y han discutido los impactos de criar animales para consumo humano durante años. Eisen dejó de comer carne tras convencerse a sí mismo del impacto que tiene la agricultura animal en el clima del mundo. Brown fundó Impossible Foods en 2011 por razones similares, comenzó a comercializar Impossible Burger en 2016 y recientemente lanzó nuggets de pollo a base de plantas.
La agricultura animal contribuye significativamente al calentamiento global por las emisiones de metano, óxido nitroso y carbono del ganado y sus cadenas de suministro, y porque la biomasa secuestradora de carbono a menudo se desplaza en tierras empleadas para el pastoreo y el cultivo de alimentos para animales.
Sin embargo, a diferencia de las emisiones de la quema de combustibles fósiles, las de la agricultura animal serían reversibles en gran parte a medida que disminuye esta industria, gracias a la recuperación de biomasa en tierras previamente despejadas para el ganado y la descomposición espontánea del metano y el óxido nitroso. Esto significa que la sustitución de animales en el sistema alimentario mundial podría ayudar a frenar el cambio climático, según los autores del estudio. de origen animal fueran eliminados.
La mayor parte de la investigación sobre el impacto de la agricultura animal se ha centrado en el impacto actual de las emisiones de metano de los animales y su estiércol, el óxido nitroso de los fertilizantes utilizados para cultivar alimentos para animales y el dióxido de carbono producido al criar y transportar animales y carne. Sin embargo, dos informes del año pasado abordaron un aspecto diferente de la agricultura animal: el potencial que tiene la tierra de pastoreo para regenerar la vegetación y secuestrar carbono de la atmósfera.
"Todo el mundo sabe que el metano es un problema y que el ganado contribuye al calentamiento global de alguna manera. Pero la agricultura animal contribuye al calentamiento global de dos maneras: a través de las emisiones y porque esa tierra de otro modo estaría reteniendo carbono. La mayoría de los análisis sólo analizan una de esas cosas", indica Eisen.
QUINCE AÑOS
Aunque la industria animal actual es responsable de alrededor de un 16% de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero, según algunas estimaciones, alrededor de un tercio de todo el CO2 que los humanos han agregado a la atmósfera por la cría de animales se debe al cambio de tierras para esta actividad, pastoreo y cultivar piensos o proporcionar forraje a los animales utilizados como alimento.
Los investigadores emplearon un modelo climático simple para incorporar los efectos combinados de la reducción de emisiones y la recuperación de biomasa debido a un cambio global a una dieta basada en plantas. Examinaron cómo ese cambio podría afectar las emisiones entre 2020 y 2100, en relación con las emisiones de referencia actuales, y en escenarios que incluyen un cambio inmediato de agricultura basada en animales a plantas, una transición gradual de 15 años y un cambio parcial donde sólo ciertos productos
Aunque las vacas y otros bóvidos, como los búfalos, representan alrededor del 80% del impacto de la agricultura animal en cuanto a emisiones, los dos científicos también consideraron el de cerdos, pollos y otros animales domésticos utilizados como alimento, aunque no en la pesca. Y eligieron como escenario realista una eliminación gradual en el consumo de carne durante 15 años.
"Una eliminación gradual de 15 años no es poco realista, suceden muchas cosas en ese período de tiempo. Pasamos de no tener teléfonos móviles a ser omnipresentes en menos tiempo que eso. No es que estemos diciendo que vamos a deshacernos de la agricultura animal en los próximos 15 años, aunque ésa es más o menos la misión de Impossible Foods, pero eso es algo que podríamos hacer", indica Brown.
Sus conclusiones son que una eliminación gradual de 15 años reduciría de inmediato alrededor de un tercio de todas las emisiones mundiales de metano y dos tercios las emisiones de óxido nitroso, lo que permitiría que la atmósfera alcance un nuevo equilibrio con niveles más bajos de ambos.Según el estudio, la transformación hacia una agricultura basada en plantas podría reducir las emisiones en el equivalente a 25 gigatoneladas de CO2 al año y una transición por etapas de 15 años rebajaría las emisiones lo suficiente como para estabilizar los niveles de gases de efecto invernadero durante 30 años.
La caída resultante en los niveles de metano y óxido nitroso y la conversión de 800 gigatoneladas de CO2 en biomasa de bosques, praderas y suelos tendría el mismo impacto beneficioso sobre el calentamiento global que la reducción anual de emisiones globales de CO2 en un 68%.
"Nuestro trabajo muestra que poner fin a la agricultura animal tiene el potencial único de reducir significativamente los niveles atmosféricos de los tres principales gases de efecto invernadero que, debido a que hemos vacilado en responder a la crisis climática, ahora es necesario para evitar una catástrofe climática", apunta Eisen.
Los impactos de la eliminación gradual de la agricultura basada en animales diferían mucho según la especie. El ganado representó el 71% de los beneficios de las emisiones (un 47% a través de la carne de vacuno y un 24% con la leche). Si bien se proyectó que la eliminación total de la agricultura basada en animales tendría el mayor impacto, sólo reemplazar a los rumiantes podría lograr más del 90% de la disminución de emisiones.
Si bien Eisen y Brown reconocen que los productos animales son clave para la nutrición en la mayoría de los países (suministran alrededor de un 18% de las calorías, un 40% de las proteínas y un 45% de las grasas de alimentos para humanos), señalan que 400 millones de personas en el mundo viven con dietas completamente basadas en plantas.
Los autores esperan que su trabajo sirva para aclarar que el "coste de oportunidad climática" de la agricultura animal "ayudará a los políticos y al público a priorizar adecuadamente el cambio dietético como una estrategia de defensa climática".
"La eliminación de la agricultura animal tendría un impacto mayor y más rápido en los próximos 20 a 50 años, un tiempo crucial para evitar una catástrofe climática. Por lo tanto, debería estar en la parte superior de la lista de posibles soluciones climáticas", concluye Brown.
(SERVIMEDIA)
01 Feb 2022
MGR/clc