Salud

Casi medio millón de niños africanos menores de cinco años murieron de malaria en 2023, según la OMS

- En total, fallecieron casi 600.000 personas por malaria en el mundo

- Hubo 263 millones de casos nuevos en ese año

MADRID
SERVIMEDIA

En 2023 hubo 597.000 muertes por malaria a nivel mundial de las cuales casi el 95% (569.000 muertes) se produjeron en la región de África y 432.000 de estas últimas (alrededor del 76%) fueron niños menores de cinco años, y hubo 263 millones de casos nuevos de malaria en ese año, que son 11 millones más que en 2022, según revela el último Informe mundial sobre el Paludismo (malaria) 2024 de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El informe, publicado este miércoles, sostiene que se necesitan “esfuerzos mundiales revitalizados” para frenar la “creciente amenaza” de la malaria y que, a nivel mundial, el progreso hacia las “metas clave” está “retrasado”. Los datos de la OMS desvelan que desde el 2000 se evitaron alrededor de 2.200 millones de casos de malaria y 12,7 millones de muertes a causa de esta enfermedad y solo en 2023 se evitaron, también a nivel mundial, 177 millones de casos y más de un millón de muertes, pero sigue siendo una “grave amenaza” para la salud, esencialmente en África.

La estrategia técnica mundial contra la malaria 2016-2030 de la OMS exige reducciones en la incidencia de casos de malaria y las tasas de mortalidad de al menos el 75% para 2025 y el 90% para 2030, en comparación con los niveles de referencia de 2015.

La tasa de incidencia mundial de 2023 fue de 60,4 casos por cada 1.000 habitantes en riesgo, lo cual es casi tres veces mayor que el objetivo de 21,3 casos por cada 1.000 habitantes. Mientras tanto, la tasa de mortalidad por malaria de 2023 fue de 13,7 muertes por cada 100.000 habitantes en riesgo y esto significa que fue más del doble del objetivo de 5,5 muertes por cada 100.000 personas.

A pesar de esto, el informe enuncia que hay “progresos claros” en muchos países. En noviembre de este año, la OMS había certificado que 44 países y un territorio estaban libres de malaria, y muchos más están “avanzando constantemente” hacia la meta. De los 83 países endémicos de malaria, 25 reportan actualmente menos de 10 casos al año, lo cual es un aumento con respecto a los cuatro países en el 2000.

Desde 2015, que es el año de comparación casi todos los datos de este informe, la región de África también logró una reducción del 16% en su tasa de mortalidad por malaria. Sin embargo, la tasa de este tipo registrada en 2023 en el territorio africano fue de 52,4 muertes por 100.000 habitantes en riesgo, lo cual sigue siendo más del doble del nivel objetivo para ese territorio: 23 muertes por 100.000 habitantes.

CAMBIO CLIMÁTICO

En muchas zonas, los conflictos, la violencia, los desastres naturales, el cambio climático y el desplazamiento de la población están exacerbando las desigualdades sanitarias ya generalizadas que enfrentan las personas con mayor riesgo de contraer malaria, como son las mujeres y niñas embarazadas, los niños pequeños, los pueblos indígenas o las personas con discapacidad.

El jefe de Información Estratégica para la Respuesta del Programa Mundial de la OMS contra el Paludismo y autor principal del informe de este año, Arnaud Le Menach, durante la presentación del análisis incidió en la influencia del cambio climático en el contagio de la malaria. Esta se transmite por mosquitos, por lo que los cambios de temperatura y humedad tendrán un “impacto directo” en la biología del vector y, en consecuencia, en la “incidencia de la malaria”, explicó.

También, mencionó que las catastróficas inundaciones que se produjeron en Pakistán en 2022 aumentaron la transmisión de la malaria y afectaron a los servicios sanitarios y a los medios de vida. El informe muestra que los casos en Pakistán se multiplicaron por ocho entre 2021 y 2023, pasando de 506.000 a 4,3 millones. Por ello, señaló que es “necesario” dar una respuesta “urgente” para mitigar el cambio climático. Al mismo tiempo, se necesitan “más datos” sobre el impacto de los efectos del clima en la malaria y las pruebas que lo respalden.

HERRAMIENTAS EFICACES

La OMS afirmó también que hay que “acelerar los avances” y su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que se necesita un “paquete ampliado de herramientas que salvan vidas” y que ofrece una “mejor protección” contra la enfermedad y una esperanza renovada. Hasta este mes, 17 países habían introducido vacunas contra la malaria mediante la inmunización infantil de rutina y se espera que la continua ampliación de las vacunas en África salve decenas de miles de vidas jóvenes cada año, según remarca el informe mundial.

Los mosquiteros de nueva generación, que brindan una mejor protección contra la malaria que los mosquiteros que sólo contienen piretroides, están cada vez más disponibles, lo que respalda los esfuerzos para combatir la resistencia de los mosquitos a los piretroides. En 2023, estos nuevos tipos de mosquiteros representaron el 78% de los 195 millones de mosquiteros entregados al África subsahariana, un aumento con respecto al 59% en 2022.

El Informe también destaca la necesidad de usar acciones centradas en la equidad para reducir las brechas en la atención de la malaria. La OMS instó a los países a que aborden las causas profundas de la patología abordando las desigualdades de género y otros determinantes de la salud. Asimismo, pidió inversiones en sistemas de datos capaces de monitorear las desigualdades en salud, incluso mediante la recopilación y el análisis de datos desglosados ​​por sexo, edad y otros estratificadores sociales.

FINANCIACIÓN

El director general de la OMS también reclamó “mayores inversiones y medidas” en los países africanos que tienen una “gran carga para frenar la amenaza”. El análisis apunta que la financiación sigue siendo una “barrera importante” para el progreso futuro.

La financiación para el control de la malaria a nivel mundial sigue siendo “insuficiente” para revertir las tendencias actuales, especialmente en los países africanos con una alta carga. En 2023, la inversión total alcanzó casi los 4.000 millones de dólares, muy por debajo del objetivo de financiación para ese año de 8.300 millones de dólares, establecido por la estrategia técnica mundial.

Esta financiación provocó “importantes lagunas” en la cobertura de mosquiteros tratados con insecticidas, medicamentos y otras herramientas que salvan vidas, en particular para los más vulnerables a la enfermedad. Además, en los países donde la malaria es endémica siguen teniendo sistemas de salud “frágiles”, vigilancia “deficiente” y amenazas biológicas “crecientes”, como la resistencia a los medicamentos y a los insecticidas.

(SERVIMEDIA)
11 Dic 2024
AGG/clc