Crisis climática
El calor extremo aumenta un 167% las muertes de ancianos en el mundo desde 1990
- Los billones de dólares para combustibles fósiles deben ir a proteger la salud, según un estudio de 122 investigadores
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Las amenazas para la salud causadas por el cambio climático alcanzan niveles sin precedentes, puesto que, por ejemplo, las muertes relacionadas con el calor en personas mayores de 65 años aumentaron el año pasado un 167% respecto a la década de 1990, por encima del incremento del 65% si las temperaturas no cambiaran y teniendo en cuenta solo los cambios demográficos.
Así figura en el noveno informe anual de ‘Lancet Countdown’ sobre indicadores de salud y cambio climático, dirigido por la University College de Londres (Reino Unido) y firmado por 122 expertos de 57 instituciones de investigación y agencias de la ONU, entre ellas la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
El informe aparece publicado este miércoles en la revista ‘The Lancet’, antes de que el próximo 11 de noviembre comience la 29ª Cumbre del Clima -conocida como COP29- en Bakú (Azerbaiyán).
Los firmantes del estudio piden que los billones de dólares que se gastan en financiar los combustibles fósiles se reorienten y se utilicen para impulsar una transición rápida y justa hacia una economía menos contaminante que preserve la salud, la vida y los medios de subsistencia de las personas.
NUEVOS RÉCORDS
De hecho, 10 de los 15 indicadores climáticos relacionados con amenazas a la salud han alcanzado nuevos récord preocupantes. De hecho, 2023 fue el año más caluroso jamás registrado, con sequías persistentes, olas de calor mortales e incendios forestales, tormentas e inundaciones devastadoras, y efectos desastrosos en la salud de las personas.
“Una vez más, el año pasado rompió récords de cambio climático, con olas de calor extremas, eventos climáticos mortales e incendios forestales devastadores que afectaron a personas en todo el mundo. Ninguna persona o economía del planeta es inmune a las amenazas para la salud del cambio climático”, según Marina Romanello, directora ejecutiva de ‘Lancet Countdown’.
Romanello añade: “La incesante expansión de los combustibles fósiles y las emisiones récord de gases de efecto invernadero agravan estas peligrosas consecuencias para la salud y amenazan con revertir los limitados avances logrados hasta ahora y poner un futuro saludable aún más lejos de nuestro alcance”.
SEQUÍA Y ENFERMEDADES
Según el informe, la población mundial estuvo expuesta el año pasado a un promedio de 50 días más de temperaturas peligrosas para la salud que lo previsto sin cambio climático.
La sequía extrema afectó a un 48% de la superficie terrestre global, el segundo nivel más alto registrado, y la mayor frecuencia de olas de calor y sequías estuvo asociada con 151 millones más de personas que enfrentaron inseguridad alimentaria moderada o severa en comparación con el promedio anual entre 1981 y 2010.
Además, la humanidad estuvo expuesta el año pasado a un máximo histórico de 1.512 horas de temperaturas altas, que suponen un riesgo moderado de estrés por calor al realizar ejercicio ligero al aire libre, como caminar o andar en bicicleta. Es un 27,7% más respecto a la media anual entre 1990 y 1999.
El calor hizo que el año pasado se registrara una pérdida potencial récord de 512.000 millones de horas laborales en el mundo, un 49% más respecto a la media anual de la década de 1990, con pérdidas potenciales de ingresos globales equivalentes a 835.000 millones de dólares. Esto equivale a una proporción sustancial del PIB en países de ingresos bajos (7,6%) y medios (4,4%).
La idoneidad climática para la propagación de enfermedades infecciosas mortales transmitidas por mosquitos ha aumentado. Por ejemplo, el riesgo de transmisión de dengue por mosquitos ‘Aedes albopictus’ aumentó en un 46% y el de ‘Aedes aegypti’ en un 11% en la última década (2014-2023) en comparación con lo registrado entre 1951-1960. En 2023, hubo más de cinco millones de casos de dengue, un récord histórico, en más de 80 países y territorios.
En 2023, las emisiones mundiales de CO2 relacionadas con la energía alcanzaron un máximo histórico, con un 1,1% por encima de 2022, y la proporción de combustibles fósiles en el sistema energético mundial subió por primera vez en una década durante 2021 hasta alcanzar el 80,3% de toda la energía.
Los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) atrajeron el año pasado un 36,6% de la inversión energética mundial, y muchos gobiernos aumentaron los subsidios explícitos a los combustibles fósiles en respuesta a los aumentos de los precios de la energía tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia.
En 2022, 72 de los 86 países (84%) analizados en el informe subsidiaron combustibles fósiles por un total neto récord de 1,4 billones de dólares. Estos subsidios superaron el 10% del gasto nacional en salud en 47 de países y el 100% en 23 naciones.
“AVIVANDO EL FUEGO”
Los autores denuncian a los gobiernos y las empresas que continúan “avivando el fuego” con la inversión persistente en combustibles fósiles, emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía siempre elevadas y años de retraso en la adaptación, que reducen las posibilidades de supervivencia de las personas en todo el mundo.
El informe subraya que se dispone de los recursos financieros para lograr las emisiones netas cero y garantizar un futuro saludable. Sin embargo, los gobiernos y las empresas gastan billones de dólares en subsidios e inversiones en combustibles fósiles que empeoran el cambio climático, dinero que podría destinarse a energías renovables limpias y actividades que beneficien la salud, los medios de subsistencia y el bienestar de las personas.
(SERVIMEDIA)
30 Oct 2024
MGR/gja