Salud

La Asociación Española de Pediatría alerta de que la salud mental en los niños y adolescentes “se está deteriorando”

MADRID
SERVIMEDIA

La Asociación Española de Pediatría (AEP), a través del Grupo de Trabajo Multidisciplinar de Salud Mental en la Infancia, alertó este miércoles de que la salud mental en los niños y adolescentes “se está deteriorando” y propuso unas recomendaciones para disminuir la morbimortalidad por suicidio y mejorar la atención de las personas de riesgo y sus familias.

Ante el incremento de casos de síntomas depresivos, autolesiones y conductas suicidas en niños y adolescentes y la creciente inquietud de familias y profesores ante esta situación, la AEP constituyó en 2021 el Grupo de Trabajo Multidisciplinar de Salud Mental en la Infancia integrado por profesionales pediátricos de la Sociedad de Psiquiatría Infantil (SPI), la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas (SEUP) y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap).

A lo largo de los últimos años y en especial desde que se inició la pandemia por la covid-19, la salud mental de los niños y los adolescentes “se está deteriorando”. De modo especial, los adolescentes están presentando más síntomas depresivos, autolesiones y conductas suicidas.

Antes de la pandemia, se estimaba que el 30% de los menores habían presentado ideación suicida en algún momento, el 10% lo habían intentado y un 2% lo habían hecho de forma seria, requiriendo atención médica. Se calcula que 18% de los menores se infligen autolesiones antes de los 18 años.

Los estudios que indican, tras la pandemia por la covid-19, aumentos en todos estos indicadores son numerosos. La Fundación ANAR atendió en este período un 145% más llamadas de menores con ideas o intentos de suicidio, y un 180% más de autolesiones con respecto a los dos años previos. En el año 2020, se suicidaron en España 14 niños menores de 15 años, el doble que el año anterior. Entre el grupo de jóvenes de 15 a 29 años el suicidio es ya la segunda causa de fallecimiento, solo superada por los tumores malignos. El sexo femenino, la presencia de síntomas depresivos, una mayor exposición a casos de la covid-19 y un mayor consumo de redes sociales son factores de riesgo para la conducta suicida en la actualidad.

En España aún no existe un Plan Nacional para la Prevención del Suicidio y existe una gran heterogeneidad entre los planes de actuación entre comunidades autónomas.

Los pediatras y médicos de Atención Primaria, junto con el personal de enfermería, suponen un grupo fundamental en la prevención de las conductas suicidas, ya que suelen ser los que más y mejor conocen a los niños y sus familias. Por otra parte, todos los niños están escolarizados hasta los 16 años de forma obligatoria. Los centros escolares son imprescindibles, ya que son reguladores muy importantes de la conducta de los niños y jóvenes, amortiguando muchas situaciones de estrés y ansiedad en esta población.

En ese sentido, la AEP detectó muchas carencias y limitaciones respecto a esta problemática como son la ausencia o heterogeneidad de los programas de prevención del suicidio entre comunidades autónomas, la ausencia de formación específica sobre salud mental y recursos insuficientes de los profesionales que están en contacto con los niños y adolescentes tanto en el ámbito sanitario como en el educativo o el desbordamiento de los servicios tanto de Atención Primaria como de Urgencias y de atención a la salud mental.

Por todo ello, la AEP planteó crear una estrategia unificada de prevención del suicidio en la población pediátrica con el objetivo de disminuir la morbimortalidad por suicidio y mejorar la atención de las personas de riesgo y sus familias, insistir a los estamentos gubernamentales para la creación de un plan de prevención de suicidio, mejorar e incrementar los recursos materiales y humanos de atención a la salud mental dirigidos a niños y adolescentes, tanto en los centros de Atención Primaria como especializada e implantar programas de formación para los centros escolares dirigidos a profesores, orientadores y resto de profesionales que atienden a los niños.

Desde la AEP hicieron hincapié en la importancia de estos planes de formación para poder detectar los factores de riesgo, precipitantes, protectores y señales de alerta que influyen en la posibilidad de suicidio del niño o adolescente, establecer medidas de atención y seguimiento tras una conducta suicida, conocer estrategias útiles para evitar el empeoramiento de la conducta o un posible efecto de imitación, comunicarse con las familias de forma rápida, fluida y con sensibilidad y seleccionar y formar a algunos alumnos de apoyo, que ayuden a detectar casos tanto en el centro escolar como en el entorno social, incluyendo las redes sociales.

(SERVIMEDIA)
26 Ene 2022
STH/gja