Mayores

Los mayores reclaman mayores pensiones para las mujeres porque viven "más años pero en peores condiciones”

VÍDEO: los clientes de Servimedia disponen de imágenes y sonido de estas declaraciones en el enlace https://servimedia.tv/TotalesPensionesMujeres

Madrid
SERVIMEDIA

La gerontóloga y autora de ‘Yo vieja’, Anna Freixas, apela a la “inteligencia” del Estado para proporcionar a las mujeres mayores una “pensión suficiente” para vivir holgadamente, lo que redundaría positivamente en su felicidad, en su salud y en su aportación a la sociedad. “Que todas las viejas tengan una buena pensión, veríais cómo cambiaba el mundo”, sentenció.

Lo hizo durante su participación en el diálogo ‘Orgullo de ser mayor’, organizado por la agencia de noticias Servimedia y la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP), en el que también estuvieron presentes el presidente de esta entidad, Lázaro González; la catedrática emérita de Filosofía Moral y Política, Victoria Camps, y el actor Miguel Rellán.

En su intervención, Anna Freixas atestiguó que “la vida de las mujeres ha sido siempre mucho más difícil y dura que la de los hombres”, ya que ellas se han encargado tradicionalmente de “sostener la vida, y con nuestro esfuerzo, nuestro tiempo, nuestro trabajo gratuito hemos sostenido el mundo”. Esto le sirvió para aseverar que “sin las mujeres, no existiría el mundo, por la actitud de los hombres hasta hace poco”.

En ese sentido, subrayó que “los hombres tienen la parte ancha del embudo” porque “envejecen como dioses, con dinero, con poder, con reconocimiento sexual y afectivo, se echan novias 30 años más jóvenes y nadie tiembla”. Frente a ello, las mujeres sostienen “la parte estrecha del embudo”, lo que provoca que “ellos, cuando envejecen, lo hacen peor que nosotras porque hemos aprendido a ser viejas todoterreno y a hacer el milagro de los panes y los peces sin dinero”.

Anna Freixas observó que “las mujeres vivimos más años, pero en peores condiciones”, lo que permitió manifestar que resulta “absolutamente necesario” mejorar las pensiones de aquellas que “han trabajado toda su vida sin sueldo y sosteniendo el mundo”.

Explicó la relación entre “pobreza y salud”, según la cual “a peor estado económico, más enfermedad”, por lo que “si queremos mejorar la vida de las viejas, hay que tener una sociedad de gente mayor en buenas condiciones, tener una sociedad con gente mayor con pensiones suficientes que generan bienestar”. A su juicio, “esto mejora normalmente el estado de salud”.

Abundó en que las mujeres mayores son “mucho más económicas al Estado con buenas pensiones que con malas pensiones”, las cuales obligan a “complementar con más cosas, como las ayudas domiciliarias”. “Que todas las viejas tengan una buena pensión, veríais cómo cambiaba el mundo”, apostilló.

Anna Freixas testimonió que “un Estado inteligente es el que invierte no sólo en residencias, sino en que la vida cotidiana de las personas disponga de una serie de herramientas” y precisó que las mujeres mayores “pedimos justicia, no pedimos caridad”, ya que “las viejas merecemos lo que recibimos porque hemos dado mucho a la vida”.

PREPARAR EL ENVEJECIMIENTO

La autora de ‘Yo vieja’ aprovechó para recordar que durante la presentación de este libro se sorprendió al comprobar que quienes más conmovidas e interesadas se mostraban por su obra eran “las chicas de 40 y 50 años”, quienes le confesaban que su lectura les había hecho plantearse “qué vieja quieren ser”.

Anna Freixas señaló que “la vieja que quieres ser, la construyes a partir de los 25 y 30 años, no a los 65 años; la construyes en las opciones vitales, emocionales, laborales, que construyes a lo largo de tu vida. A las chicas jóvenes les encanta todo esto porque no vivimos en una sociedad que invite a pensar en esto a los 30 años”.

En este punto, terció Miguel Rellán para rememorar que el periodista Iñaki Gabilondo le comentó cuando escribió ‘El fin de una época’ que el trabajo del periodista y el del actor “se parece al del cirujano: lo importante es el paciente. No vale si el cirujano es bueno, si se muere el paciente”.

Esta anécdota le permitió refrendar que “no se conoce de nadie que se dedique a los demás que no sea rotundamente feliz”. “¿Qué pasa si encontramos el sentido de nuestra vida por ahí?”, se preguntó.

TRAMPA HISTÓRICA

Anna Freixas rebatió este punto de vista al reseñar que “ésta ha sido la trampa que se ha tendido históricamente a las mujeres para que renunciemos a nuestro tiempo, a todo”, ya que “siempre se ha dicho ‘hacer feliz para ser feliz’; hay que invertirlo: ‘ser feliz para hacer feliz’”.

Utilizó este aforismo para lanzar el siguiente reto: “Ten feliz a las viejas y verás cómo harán feliz”, y remató deslizando que “esta función la hemos cumplido durante 20 siglos; ahora os toca a vosotros”.

En la misma línea, Victoria Camps adujo que “el mandato cristiano dice ‘ama al prójimo como a ti mismo’” y desde esa máxima apuntó que “la autoestima tiene que ser el punto de partida para ver cómo he de estimar al otro”.

Añadió que “el equilibrio es complicado”, puesto que “el reparto de trabajo hasta hace poquísimo, y todavía dura, es totalmente injusto”, máxime teniendo en cuenta que “el cuidado ha sido un valor que no se ha visto como tal, que ha sido totalmente ignorado, invisible, no reconocido, ya no digo remunerado, porque era cosa de la familia, de la mujer, una obligación de ella, y no tenía ningún valor productivo, que es lo único que da valor a las cosas”.

A su juicio, “esto hay que cambiarlo, porque dedicarse a los demás es precioso, pero es duro y tiene que formar parte de una concepción de la propia vida que tenga un significado donde dedicarse a los demás tenga que ver con lo que yo hago para cuidarme a mí misma y mantener la autoestima”.

Sugirió que “todo eso hay que trabajarlo y hay que repartirlo, sobre todo; hay que distribuir ese bien, que es cuidar al otro y esa necesidad, de una forma equitativa entre hombres y mujeres y entre público y privado”.

Por último, Lázaro González evocó a “las mujeres de 85 y más años que nos han cuidado toda la vida a esposos e hijos, y que ahora no son cuidadas” y expuso que “en España hay 600.000 personas mayores de 85 años, de las cuales las tres cuartas partes son mujeres y viven solas, y están ahí, abandonadas”. Por esa razón, reivindicó “la condición de vieja porque la mujer vive más, pero los hombres vivimos mejor, todas las estadísticas lo dicen”.

(SERVIMEDIA)
15 Oct 2023
MST/pai/mjg