El hombre herido en un atraco en Madrid es el doctor Frade, el médico que logró que se supiera la verdad en el ‘caso Meño’

MADRID
SERVIMEDIA

El hombre que al que dos atracadores hirieron este lunes durante un atraco perpetrado en la avenida del Mediterráneo de Madrid es Ignacio Frade, el doctor que ayudó a la familia de Antonio Meño, el joven que quedó en coma durante 23 años por una negligencia médica en una operación estética en la nariz, y cuyo testimonio logró que se supiera lo que realmente ocurrió en el quirófano.

En la vivienda atracada vive su padre y en el bajo del inmueble tiene su clínica Ignacio Frade, que es cirujano plástico. Fuentes cercanas a la familia de Frade explicaron a Servimedia que en el momento del suceso ocurrido este lunes en la casa se encontraba el padre del doctor y una asistenta.

Según informó la Jefatura Superior de Policía de Madrid, el médico escuchó ruidos en el domicilio y al subir se encontró con los asaltantes, se produjo entonces un forcejeo entre él y los asaltantes, que llevó al primero a refugiarse en su despacho. La intervención de los agentes provocó la huida de los atracadores y Frade, su padre y la asistenta fueron liberados, si bien el doctor sufrió heridas en la cabeza, aunque no de carácter grave, a causa de los golpes que recibió, por lo que fue trasladado a un centro sanitario.

El doctor Ignacio Frade acaparó espacio en los medios de comunicación porque su intervención y su testimonio fueron decisivos para esclarecer el caso de Antonio Meño, un hombre que murió en 2012 tras pasar 23 años en coma por una negligencia médica.

El caso se remonta a 1989, año en el que Frade era médico aprendiz y asistió a la operación de rinoplastia de la que Meño salió con un daño cerebral irreversible. Tras varios juicios, recursos y sentencias, el Supremo rechazó en 2008 las demandas de la familia y dictaminó que no existió negligencia médica, un proceso al que Frade permaneció ajeno porque lo desconocía.

Meses después, en 2009, los padres de Meño instalaron en la plaza de Jacinto Benavente de Madrid, junto al Ministerio de Justicia, un campamento, con su hijo Antonio en coma, para reclamar justicia y exigir la revisión del caso. Ocho meses después, en febrero de 2010, seguían allí e Ignacio Frade pasó casualmente por la zona y se detuvo para leer los recortes de periódico y la información que los padres habían expuesto en la plaza para que se conociera el caso de su hijo, y constató que se trataba de la familia de Meño.

El médico explicó que supo en su momento de una primera sentencia que condenaba al anestesista y que indemnizaba a la familia, pero desconocía que tras sucesivos recursos el anestesista quedó absuelto y que la familia no sólo no recibió indemnización, sino que llegó a deber 400.000 euros en costas que al no poder pagar supuso el embargo de su vivienda, aunque finalmente se pudo parar la notificación.

Frade se ofreció a declarar y el caso dio un vuelco que motivó que el Supremo admitiera en 2010 la demanda de revisión presentada por la familia, la anulación de las sentencias dictadas anteriormente y una indemnización

El doctor Frade relató que él asistió a la operación en la clínica Nuestra Señora de América de Madrid, ya que tras licenciarse aprendía cirugía estética, y explicó que lo que ocurrió es que el tubo de anestesia endocraneal a través del que respiraba el paciente estuvo desconectado durante muchos minutos y el anestesista no se percató porque se ausentó, ya que simultaneaba dos intervenciones, lo cual provocó una alteración en la frecuencia del ritmo cardiaco y daños irreversibles en el paciente.

(SERVIMEDIA)
11 Abr 2016
SMO/GJA