WWF advierte de que las actividades humanas amenazan el futuro del Mediterráneo
- Prevé más turismo, transporte, acuicultura y exploración de petróleo y gas, y menos pesca profesional en la próxima década
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El crecimiento del turismo, el transporte marítimo y la búsqueda de hidrocarburos previsto en la próxima década, entre otros sectores económicos, amenaza la biodiversidad y los ecosistemas del mar Mediterráneo, cuyas aguas bañan las costas de 28 países de Europa, África y Asia.
Así se recoge en los resultados del proyecto MedTrends, elaborado por varias delegaciones nacionales de WWF y presentado este martes en una rueda de prensa en Madrid por el responsable del Programa Marino de WWF España, José Luis García Varas, y Óscar Esparza, responsable del proyecto en España.
Esta investigación evalúa el estado actual de los 10 sectores económicos más importantes en el Mediterráneo y el Golfo de Cádiz, e incluye las proyecciones para 2020 y 2030, así como el riesgo de nuevos impactos en una de las regiones con mayor diversidad marina del planeta, con unas 17.000 especies habitando en sus aguas.
WWF señala que el gran desafío de los próximos años para esta cuenca, que genera un valor de unos 100.000 millones de euros y alrededor de siete millones de empleos, será el “crecimiento azul” y que, sin una visión a largo plazo basada en el ecosistema y el desarrollo sostenible, el Mediterráneo no será capaz de seguir sosteniendo la economía y el bienestar de los países europeos ribereños.
Según WWF, sólo la pesca profesional descenderá en los próximos años, mientras que crecerán el resto de los sectores analizados: exploración de gas y petróleo, minería marina, energía eólica, pesca recreativa, fuentes de contaminación terrestres, transporte marítimo, turismo, desarrollo costero y acuicultura.
En cuanto a la búsqueda de hidrocarburos, Esparza recalcó que un 23% de la cuenca mediterránea está ahora cubierta por contratos de exploración de gas y petróleo y un 21% abarca zonas de interés para estos proyectos, muchas de ellas con una alta biodiversidad.
Respecto al tráfico marítimo, el Mediterráneo aporta más de 70.000 millones de beneficios y 55.000 empleos y se prevé que el transporte crezca un 4% cada año hasta 2025. La principal zona de tránsito es la que comprende entre el norte de Malta y el sur de Sicilia.
“La tendencia es crear barcos más grandes para movilizar cada vez más mercancías, lo que supone que los puertos tienen que ampliarse con una competencia feroz”, apuntó García Varas.
El turismo es el sector económico más importante en el Mediterráneo y acogió a 343 millones de turistas en 2014, principalmente en el levante español, la Costa Azul francesa, Italia y el noreste del mar Adriático, y se prevé que cerca de 500 millones personas naveguen en cruceros en 2030.
La pesca cuenta con un menor impacto económico, pero mayor desde el punto de vista social y cultural. Unos 73.000 barcos faenan en las aguas mediterráneas, de los que un 20% son buques industriales y el resto, pequeñas embarcaciones.
Además, WWF indicó que aumentará un 112% la producción acuícola para 2020, en 2025 habrá 5.000 kilómetros de línea de costa “artificializada’ más respecto a 2005, crecerá la contaminación por metales pesados, habrá un rápido desarrollo de la pesca recreativa, aumentará la producción de energía eólica ‘offshore’ a 12 gigavatios para 2030 y la minería marina podría desarrollarse bajo el paraguas de la UE.
PROPUESTAS
Ante estas previsiones, WWF propuso que no se pongan en marcha más proyectos de exploración de hidrocarburos, integrar los avances tecnológicos para gestionar adecuadamente el agua de lastre y reducir el ruido submarino en el tráfico marítimo, establecer medidas para reducir los niveles de “artificialización” de la costa en el sector turístico y, en cuanto a la acuicultura, evitar su localización en zonas costeras y vigilar la descarga de nutrientes, el uso de productos químicos y antibióticos, la gestión de fugas y la cadena de suministro de piensos y harinas y aceites de pescado.
Además, García Varas solicitó que al menos un 10% de la superficie marina del Mediterráneo esté protegida en 2020 y que se restauren las pesquerías porque el 90% de los stocks están sobreexplotados. “El Mediterráneo es un mar con una gran biodiversidad y muy sensible a los impactos. Si bien tiene que haber un desarrollo económico, debe tener límites para mantener los ecosistemas y la biodiversidad”, concluyó.
(SERVIMEDIA)
19 Ene 2016
MGR/caa