Más de 100 millones de personas necesitan ayuda humanitaria, más que nunca desde la II Guerra Mundial

- Una cuarta parte son mujeres y niñas adolescentes, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas

MADRID
SERVIMEDIA

Más de 100 millones de personas precisan asistencia humanitaria en la actualidad, más que en ningún otro momento desde el final de la II Guerra Mundial, de las cuales más de una cuarta parte (26 millones) son mujeres y niñas adolescentes en edad reproductiva, que están más expuestas a las infecciones de transmisión sexual, los embarazos no deseados, la muerte y las enfermedades materna y la violencia sexual y por razón de género. Cerca de 59,5 millones son refugiados.

Así lo recoge el informe ‘Estado de la Población Mundial 2015’, elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, en sus siglas en inglés) y hecho público este jueves.

El informe, que lleva como título ‘Refugio de la tormenta: una agenda transformadora para las mujeres y las niñas en un mundo proclive a las crisis’, indica que, si bien se ha logrado un progreso notable en la protección de la salud y en los derechos de las mujeres y de las adolescentes en situaciones humanitarias en la última década, las necesidades han superado a la financiación y a los servicios.

Además, apunta que los servicios humanitarios son “de vital importancia” para las adolescentes, que son las más vulnerables y las menos capaces de hacer frente a los desafíos, incluso en tiempos de estabilidad.

El UNFPA señala que tres quintas partes de las muertes maternas se registran en contextos humanitarios y frágiles. “Todos los días, 507 mujeres y adolescentes mueren por complicaciones en el embarazo y en el parto en situaciones de emergencia y en Estados frágiles. Además, la violencia por razón de género sigue cobrándose un número brutal de víctimas, cercenando vidas y las perspectivas de paz y recuperación”, añade.

Esta agencia de la ONU recalca que el 60% de las muertes maternas evitables las sufren mujeres que luchan por sobrevivir a los conflictos, los desastres naturales y los desplazamientos.

Además, destaca que 940 millones de personas vivían en áreas de conflicto en la II Guerra Mundial, cifra que descendió a 210 millones en 1956 y que ha aumentado actualmente a 1.000 millones, lo que representa un 14% de la población mundial.

INVERTIR EN PREVENCIÓN

Por otro lado, el UNFPA afirma que cuando las mujeres y las niñas tienen acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, y a una serie de programas humanitarios que hacen frente a las desigualdades, los beneficios de las intervenciones crecen exponencialmente y se prolongan desde la fase aguda de la crisis hasta mucho después, cuando los países y las comunidades se reconstruyen y la población recupera su vida.

Por ello, apuesta por invertir en instituciones y medidas que desarrollen el capital humano y la capacidad de actuación de las niñas y las mujeres, así como en la resiliencia a largo plazo de las comunidades y de las naciones. “De este modo, cuando sobrevenga una crisis, se minimizarán los trastornos y desplazamientos, y se acelerará la recuperación”, apunta.

El UNFPA indica que “las crisis se sucederán y siempre habrá necesidades agudas que satisfacer”, para lo cual propone “no limitarse a reaccionar a los desastres y los conflictos cuando estos se desatan –y en ocasiones se prolongan durante decenios-, y apostar por la prevención, la preparación y el empoderamiento de individuos y comunidades para sobrellevar las crisis y recuperarse de ellas”.

El exceso de crisis y conmoción en todo el mundo de hoy exige un mejor desarrollo económico y social, una mejor acción humanitaria, una mejor gestión del riesgo, una mejor atención a la prevención, la preparación y la capacidad de recuperación, y mejores conexiones entre todos ellos. Y corriendo a través de ellos es un hilo conductor: el género y todas las demás formas de igualdad, logrados en parte a través de la plena realización de los derechos y la salud sexual y reproductiva, lo que conducirá a menos vulnerabilidad y mayor capacidad de recuperación para los individuos y las sociedades en su conjunto.

Esta agencia de la ONU subraya que la distinción entre la respuesta humanitaria y el desarrollo “es hoy errónea”. “La acción humanitaria puede sentar las bases del desarrollo a largo plazo. El desarrollo, cuando beneficia a toda la población y permite que ésta disfrute de sus derechos, incluidos los derechos reproductivos, ayuda a las personas, las instituciones y las comunidades a resistir las crisis. Asimismo, puede acelerar la recuperación”, agrega.

(SERVIMEDIA)
03 Dic 2015
MGR/gja