Consumo
Al 61% de españoles les resulta “difícil” comprar alimentos sostenibles y el 86% pide una etiqueta para identificarlos
- Según la Encuesta Sobre Hábitos de Compra y Consumo 2021
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Al 61% de los consumidores españoles les resulta “difícil” realizar una compra de alimentos sostenibles y al 86% le gustaría contar con un etiquetado donde identificar si el producto es realmente sostenible. Además, el 88% actúa contra el desperdicio alimentario y lo considera un “problema” del que responsabiliza a toda la sociedad.
Así lo desvela la Encuesta Sobre Hábitos de Compra y Consumo 2021 de la Mesa de Participación Asociaciones de Consumidores (MPAC), presentada este miércoles, en la que han participado 3.500 familias durante el primer semestre de 2021 y que también confirma que un 93% de españoles es consciente de que sus hábitos alimentarios tienen “mayor o menor impacto ambiental” según sean más o menos “respetuosos” con el medio ambiente, si bien menos de la mitad estaría dispuesto a pagar más por un alimento sostenible.
La calidad se consolida como el factor más importante a la hora de elegir el establecimiento para hacer la compra, con un 58% frente a la cercanía, con un 54% y el precio (47%) y, en cuanto a los productos que se adquieren, la calidad prima para la mitad de los encuestados seguida por las preferencias personales (23%) y el precio (19%).
Más del 90% es consciente de la importancia del binomio alimentación y salud y, como consecuencia de la pandemia, más de la mitad de los encuestados (58%) ha recurrido a alimentos con alegaciones nutricionales para complementar su dieta y potenciar sus defensas, su estado de ánimo o sus niveles de energía y buena parte han aprovechado el confinamiento para hacer deporte y alimentarse de un modo más completo, como muestra que ha crecido en seis puntos con respecto al año anterior el interés por este aspecto (38% frente a 32%).
Con todo, una quinta parte se muestra “insegura” a la hora de calificar sus hábitos alimentarios como saludables y un 11% admite abiertamente que no lo son.
ETIQUETADO
Por lo que respecta al etiquetado, aunque Internet se mantiene como segunda fuente con en torno a un 20% desde 2019, para la mitad de la población consultada su principal fuente de información sobre un alimento es la etiqueta, aunque más de la mitad la considera “mejorable”, entre otras cuestiones porque sus datos les resultan “poco visibles, confusos o irrelevantes”. Además, un 24% reclama la opción de disponer de esta información en formato digital, sobre todo entre los más jóvenes.
En cuanto a los conceptos más importantes de la etiqueta para el consumidor, un 60% se fija en la fecha de caducidad; el 59%, en los ingredientes y al 34% le interesa el lugar de origen del alimento, mientras que sobre la información nutricional importan los azúcares (64%) y las grasas (61%). No obstante, pese a que casi el 80% conoce la diferencia entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente, un 59% consume productos alimentarios una vez superada su fecha de caducidad, ya sea porque estima que, “por unos días no pasa nada” o porque a su entender, “lo importante es el aspecto del producto en sí, su textura, olor y sabor”.
El supermercado se sigue manteniendo como el lugar de compra preferido para el 64% de los encuestados, igual que en 2020, seguido de los hipermercados (16%) y el pequeño comercio de proximidad (14%), ambos con porcentajes similares en los últimos años analizados. No obstante, los productos frescos se adquieren mayoritariamente en los pequeños comercios y mercados municipales (46% en el caso de la carne, 45% en el pescado y el 52% de frutas y verduras).
La encuesta establece en un 6% el uso del comercio ‘online’ entre la población tras un incremento hasta el 8,9% en los últimos meses y un 67% hace una valoración positiva sobre la compra de alimentación por este canal, si bien solo la mitad lo ha usado alguna vez y el 35% todavía es “reticente” al no poder ver el producto que adquiere.
El 33% de los consumidores afirma sentirse vulnerable, principalmente por su nivel de renta (17%) y se aprecia también una “mayor vulnerabilidad” en unidades familiares unipersonales y de más de cinco miembros y más en entornos rurales que urbanos (60% frente al 45%). Los mayores de 65 años son los que más desconocimiento presentan ante esta figura (21%) y los que más vulnerables se consideran por el desconocimiento, fundamentalmente, de las nuevas tecnologías.
(SERVIMEDIA)
01 Dic 2021
MJR/gja