Bolsas y mercados
La CNMV se moviliza junto a Economía para mejorar la investigación y persecución de fraudes financieros tras dispararse su ocurrencia
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La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), junto al Ministerio de Asuntos Económicos y de Transformación Digital, se han movilizado para intentar atajar con mayor efectividad el fuerte auge que están observando en fraudes financieros y que, sólo con los casos actualmente denunciados ya en los tribunales, alcanzaría una cantidad conjunta reclamada de “entorno a los 800 millones de euros”.
Así lo indicó el propio presidente de la CNMV, Rodrigo Buenaventura, durante su intervención en el seminario ‘La Economía de la Pandemia' organizado en la UIMP por la APIE y BBVA, donde la misma vicepresidenta económica Nadia Calviño desvelaba días atrás la línea de trabajo, en la confianza de involucrar a otros diferentes operadores, públicos y privados, y organismos como el Banco de España.
Buenaventura explicó que, con los tipos bajos y la alta hucha de ahorros acumulados con las restricciones de la pandemia, junto a la percepción entre muchos inversores de que pueden “perderse algo” si se quedan al margen de alguna tendencia, ha alentado “un incremento de las ofertas de servicios de inversión no reguladas” e, incluso, de aquellas otras que son “puro fraude financiero o directamente estafas”.
Según reveló, la CNMV ha apreciado un “pico de consultas y reclamaciones” directas o a través del canal de denuncias que alcanzan cotas “históricas”, algo que es síntoma de que “existe un caldo de cultivo que puede acelerarse con el consiguiente perjuicio de los ciudadanos”. Además, reparó en que puede ir también “en descrédito del sector financiero” porque, cuando se generalizan, pueden provocar la idea de que “las ofertas de inversión pueden ser engañosas” o conllevar pérdidas del todo o parte del capital.
“El fenómeno va cogiendo dimensión”, avisó, convencido de que eso obliga a “colabora y adaptarnos”. En la actualidad refirió que la CNMV actúa con las famosas advertencias de ‘chiringuitos financieros’ o empresas no autorizadas para operar, fomentando la educación en cooperación estrecha con el Banco de España y enfrentándolos en colaboración con las fuerzas y cuerpos del Estado, y la Fiscalía.
ARRIMAR EL HOMBRO
“Pero creo que, antes de un recrudecimiento de este tipo de conductas, debemos evolucionar y hacer mejor lo que hacemos”, apuntó, señalando entre las vías de actuación figuraría el “potenciar” los mecanismos de advertencia y cooperación con los diferentes organismos “para mejorar la investigación y persecución de este tipo de conductas”, además de reforzar la formación.
A su juicio, probablemente, el elemento más importante sea precisamente el “divulgativo y educativo” para “mejorar el empoderamiento de los ciudadanos” y que puedan detectar episodios de fraude, ya que se trata de que “aprendan a distinguir una oferta fraudulenta de una oferta de servicios de una empresa legítima o regulada”.
En la línea de investigación apuntó que sería oportuno mejorar los mecanismos de detección temprana poniendo en mayor cooperación organismos como la CNMV con las fuerzas de seguridad y el sistema judicial. “Si me permiten el símil: Es como un globo que se va hinchando, va creciendo. La cuestión es pincharlo lo antes posible, detectarlo lo antes posible”, ilustró, detallando que hay que aceptar que en todas las sociedades “han existido estas conductas” y “nunca vamos a ser capaces de erradicarlas”, pero sí hay que buscar “detectarlas antes de que adquieran una dimensión en la que el daño social sea ya importante”. “Ante un recrudecimiento de este tipo de iniciativas se trata de poner más recursos, coordinarse mejor, arrimar el hombro con lo que podemos hacer cada uno para maximizar la eficacia”, resumió.
En lo que atañe internamente a la CNMV abogó por mejorar sus herramientas en materia de advertencias y difusión de mensajes hacia la sociedad en su conjunto y en cooperación con las entidades reguladas -bancos, cajas, empresas de servicios de inversión- para que también trasladen a sus clientes la existencia de estas conductas.
Buenaventura reconoció que una parte importante del fraude se produce en los nuevos activos digitales o criptoactivos sobre los que CNMC y Banco de España ya han advertido cuando se tratan de activos de inversión, pero precisó que su operativa en sí no es fraudulenta y muchas son “perfectamente legítimas y lícitas”.
Su mayor ocurrencia explicó que tiene que ver con que la picaresca o fraude siempre va vinculada al activo del momento, como ha ocurrido en otros tiempos con el oro o el petróleo, puesto que quienes realizan las ofertas de inversión procuran hacerlas sobre activos que se han revalorizado o por lo menos que han tenido episodios de revalorización importante.
Sin embargo, precisó que también hay un auge en los fraudes de ‘phishing’ o suplantación de identidad, a través de webs clonadas que están afectando a entidades bancarias y entidades de inversión reguladas e, incluso, a la propia CNMV.
(SERVIMEDIA)
25 Jun 2021
ECR/gja