Infancia
Belarra subraya que la ley de protección a la infancia promueve “un cambio cultural” de rechazo a la violencia contra los menores
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
La ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra, aseguró este jueves que la aprobación de la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia, que se vota este jueves en el Congreso, promueve “un cambio cultural que implica un rechazo a cualquier forma de violencia hacia la infancia”.
Así lo dijo durante su intervención ante el Pleno de la Cámara donde se debatieron las enmiendas incorporadas al texto en su trámite por el Senado. Según la ministra, la ley supone “un hito” y “un antes y un después” porque regula por primera vez estas cuestiones desde “un enfoque inequívoco de derechos”.
Esta ley orgánica, conocida también como ‘ley Rhodes’, tiene como objeto “garantizar los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes, su integridad física, psíquica, psicológica y moral frente a cualquier forma de violencia (...) estableciendo medidas de protección integral, que incluyan la sensibilización, la prevención, la detección precoz, la protección y la reparación del daño en todos los ámbitos en los que se desarrolla su vida”.
En su intervención, Belarra se refirió a algunas cuestiones concretas que plasma el texto, que entrará en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE), como que se prohíbe el desnudo integral para determinar la edad de menores, cuestión que afecta especialmente a los menores no acompañados, como los miles de migrantes que han llegado estos días a Ceuta. Según dijo, esa prohibición responde a su “compromiso personal” desde que fue elegida diputada en 2015. “Esto está prohibido desde este momento”.
La ley también prohíbe “que se pueda atar a un menor a un punto fijo en centros de menores”, práctica ante la que ha protestado “reiteradamente” el Defensor del Pueblo, y establece la creación del Consejo estatal de participación, que tendrá “un rol clave para escuchar a los niños”. “Sed críticos y decidnos qué tenemos que mejorar”, pidió Belarra a los menores.
MEJORAS
La responsable de Derechos Sociales también citó otras “mejoras” alcanzadas en los últimos momentos del trámite parlamentario, como el aumento de los tiempos de prescripción de los abusos a menores, que no empezarán a contar hasta que la víctima cumpla 35 años (hasta ahora es a los 18) y “que se asegure que se escuche a los niños o puedan denunciar por sí mismos”, sin la presencia de un adulto.
Asimismo, Belarra subrayó que los legisladores han sido “capaces de cristalizar en este texto la perspectiva de género” y agradeció su aportación en este campo a la ministra de Igualdad, Irene Montero.
Recalcó que la legislación acaba con “el falso síndrome de alineación parental” que desacredita el testimonio de niños por “manipulación materna” en conflictos familiares y la suspensión del régimen de visitas al padre cuando el niño ha presenciado violencia. “No son espectadores, son víctimas directas”, lamentó, antes de reiterar que “un maltratador jamás será un buen padre”.
Finalmente, la ministra recordó que el Gobierno ha previsto “más de 70 millones” para que la ley “se pueda desplegar al máximo”; puso en valor, “el trabajo incansable” de las organizaciones de infancia y agradeció al pianista James Rhodes, que sufrió abusos en su infancia, por “su compromiso y dedicación”. “Sin él esta le y no se hubiera aprobado”, apostilló.
(SERVIMEDIA)
20 Mayo 2021
AHP/gja