Agricultura

Bruselas formula recomendaciones a España sobre la ejecución de la nueva PAC y el Gobierno coincide con ellas

MADRID
SERVIMEDIA

El Gobierno acogió este viernes de forma favorable las recomendaciones que ha recibido de la Comisión Europea con vistas a la elaboración del Plan Estratégico para el desarrollo de la nueva PAC.

De las 17 'orientaciones' tres son de carácter económico; siete, ambientales y climáticas; dos, sobre medio rural; tres, relativas a demandas de la sociedad, y dos hacen referencia al objetivo transversal de la nueva PAC: la modernización del sector agrario a través del conocimiento, la innovación y la digitalización en las zonas rurales.

De todas ellas, el Ministerio de Agricultura dice que 16 se corresponden con las necesidades que ha identificado en la fase de análisis y diagnóstico del sector agroalimentario previa a la elaboración del plan, "lo que indica el acierto y el rigor de este trabajo, que fue realizado en colaboración con las comunidades autónomas y los agentes del sector", señala el departamento que dirige Luis Planas en un comunicado.

Aunque se trata de prescripciones no vinculantes jurídicamente, la Comisión sí tendrá en consideración la forma en que se integran en los planes estratégicos nacionales a la hora de aprobar estos o no de una manera definitiva.

COMPETITIVIDAD

La primera de las recomendaciones económicas es impulsar la competitividad de las explotaciones agrícolas y la consolidación de explotaciones agrícolas viables orientadas al mercado. Para ello, la CE propone estimular inversiones especialmente en nuevas tecnologías y prácticas agrícolas más respetuosas con el medio ambiente.

A continuación recomienda buscar una mayor integración de los productores primarios fomentando una mayor dimensión de las organizaciones de productores (OP).

Y, en tercer lugar, aconseja mejorar la eficacia, orientación y distribución de las ayudas directas. Es decir, avanzar significativamente en el proceso de convergencia interna mediante la distribución de estas entre grupos homogéneos de territorios y eliminando el vínculo con las referencias históricas.

En cuanto a las orientaciones de carácter medioambiental y climático, Bruselas plantea siete apuntes que empiezan con la contribución al objetivo del Pacto Verde de la Unión Europea sobre la agricultura ecológica.

A continuación, la CE realiza dos peticiones relacionadas con el cambio climático: mitigarlo mediante la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), con especial atención a los procedentes de la fermentación entérica; y mejorar la adaptación al cambio con sistemas para reducir los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos, la adopción de cultivos de menor consumo de agua y de variedades resistentes a la sequía o la conservación de pastizales existentes, entre otras medidas.

La cuarta y quinta recomendaciones son contribuir al objetivo del Pacto Verde sobre las pérdidas de nutrientes y continuar con la modernización de las infraestructuras hidráulicas y los sistemas de irrigación existentes. En este caso, la Comisión pretende que se aborde el problema de la elevada erosión del suelo y la desertificación de las tierras cultivables.

La Comisión sostiene, por otra parte, que España debe frenar e invertir el proceso de pérdida de biodiversidad mediante el fomento de la conectividad del paisaje y una mayor diversidad de sus elementos.

Por último, anima a reforzar la gestión sostenible de los bosques impulsando su multifuncionalidad, protección y restauración.

En cuanto al ámbito ganadero, el Ejecutivo comunitario aconseja a España que reduzca el uso de antimicrobianos y mejore la gestión del ganado, la bioseguridad y la prevención y el control de las infecciones. A ella se une la de avanzar en el bienestar de los animales.

También propone reducir el uso y los riesgos de los productos fitosanitarios e incrementar la utilización de prácticas agrícolas sostenibles como la gestión integrada de plagas.

En cuanto a las zonas rurales, considera que se debe hacer frente al reto de la renovación generacional en la agricultura y reducir la brecha entre el empleo masculino y femenino. A lo que añade un último encargo: promover la inclusión social con especial atención a los grupos vulnerables, como son los trabajadores temporales.

Las últimas dos propuestas de Bruselas tienen un carácter transversal y se centran, por un lado, en la ampliación de la banda ancha en las zonas rurales y remotas, con el fin de acelerar la transición digital del sector. Por otro, en el acceso al conocimiento y la innovación, para lo que indica que se debe fomentar la integración de asesores en los AKIS (acrónimo inglés de “sistemas de conocimiento e innovación en agricultura”) y orientar más los proyectos de investigación hacia las necesidades de agricultores y ganaderos.

(SERVIMEDIA)
18 Dic 2020
JRN/gja