Clima

Greenpeace denuncia las "trampas" de la "nueva retórica empresarial" en la lucha climática

- Señala 10 empresas "trileras del clima": Banco Santander, BBVA, Campofrío, Coren, Ecoembes, Endesa, Iberia, Naturgy, Real Madrid y Repsol

MADRID
SERVIMEDIA

La organización Greenpeace denunció este miércoles que "la nueva retórica empresarial sitúa la lucha contra el cambio climático en primer plano, pero sólo se traduce en medidas tramposas que se alejan del cumplimiento del Acuerdo de París", que el próximo 12 de diciembre cumplirá cinco años tras ser adoptado en la capital francesa como primer tratado universal contra la crisis climática.

Así lo señala en el informe 'Haciendo trampas al clima. Resistencias y malas prácticas del sector empresarial ante el reto de la descarbonización', difundido junto con 'memes' de líderes empresariales caricaturizados en cartas de una baraja española, pues identifica 10 empresas "trileras del clima" que son 'marca España': Banco Santander, BBVA, Campofrío, Coren, Ecoembes, Endesa, Iberia, Naturgy, Real Madrid y Repsol.

La campaña se acompaña de un vídeo en el que se ve a cuatro personajes que representan a los máximos responsables del Banco Santander (Ana Botín), Campofrío (Rodrigo Fernández), Endesa (Juan Sánchez-Calero) y Real Madrid (Florentino Pérez) jugando una partida de mus mientras 'farolean' sobre su compromiso climático. Al final, una voz en off relata: "Algunas empresas están jugando con nosotros. Están haciendo trampas al clima, no te dejes engañar, juegan con cartas marcadas".

El informe revela que esas 10 empresas, que representan a sus respectivos sectores económicos (financiero, aéreo, energético, agroalimentario, gestión de residuos y deportes), eluden los cambios sistémicos necesarios para reducir las emisiones brutas de gases de efecto invernadero en 2050, como recomienda la comunidad científica que asesora a Naciones Unidas.

Según Greenpeace, han optado por elaborar una narrativa y poner en marcha unas iniciativas que, bajo el eslogan de "cero emisiones netas en 2050", buscan mantener el actual modelo económico y, en ocasiones, contribuyen incluso a agudizar la actual crisis climática.

"Son unos trileros del clima. Están haciendo trampas con el Acuerdo de París, jugando con el lenguaje y la comunicación mientras siguen sin asumir que la transición ecológica implica cambios en los modelos de negocio, en las cadenas de valor, en las pautas de consumo o en el comportamiento empresarial", indicó Miguel Ángel Soto, portavoz de Greenpeace España.

Soto añadió al respecto: "Para no introducir estos cambios, pero parecer verdes ante la opinión pública, han decidido desplegar una retórica grandilocuente llena de buenismo empresarial y medidas que suenan ‘eco’ que no están sustentadas en acciones y cambios concretos. Se resisten a reducir sus emisiones brutas, pero diseñan argucias y falsas soluciones que al final son palos en la rueda de la gobernanza climática mundial".

"SIETE TRAMPAS"

A través de un análisis de los discursos, las memorias de sostenibilidad y los compromisos de reducción de emisiones en estas 10 grandes empresas españolas, Greenpeace ha detectado "siete trampas y falsas soluciones sin base científica" a través de las cuales quieren mimetizarse con el 'mainstream' (o corriente mayoritaria) de la transición ecológica y el compromiso con el Acuerdo de París o los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Una de esas "trampas" es el "buenismo corporativo" de firmar, suscribir y adherirse a pactos, principios y estándares voluntarios sin medir los progresos ni cambiar las prácticas empresariales. Otra se refiere a apelar a la neutralidad tecnológica, teoría según la cual todas las tecnologías sirven para luchar contra el cambio climático y deben ser tratadas en igualdad de condiciones en la regulación y en el reparto de fondos económicos.

Greenpeace ha detectado "uso y abuso" de los términos 'eco', 'bio' y 'verde' en productos y servicios con el fin de confundir al consumidor. "Esta publicidad engañosa en materia de emisiones o de cambio climático supone el incumplimiento de las normas de Autocontrol en lo referente a la publicidad", asegura.

Además, otra "trampa" alude a "trucar la contabilidad de emisiones de CO2 o falsear la huella de carbono", eludiendo contabilizar las emisiones procedentes de toda la cadena de valor o de la cartera de inversiones y préstamos en el caso de las entidades financieras. "Comprar energía con certificado verde como forma de compensar las emisiones y no abordar reducciones" es la quinta 'triquiñuela'.

La sexta "trampa" se refiere a plantar árboles para intentar 'compensar' las emisiones, pese a la controversia científica sobre la capacidad de muchas regiones de albergar más árboles o los cambios en bosques por el cambio climático, que merma su capacidad de influir positivamente sobre el ciclo del carbono.

Y la séptima, posponer la descarbonización en espera del desarrollo de la captura y almacenamiento de carbono, una tecnología que no estará disponible de manera comercial antes de 2040 y que forma parte del paquete de expectativas de las empresas energéticas del gas y el petróleo que persiguen el 'balance cero neto' (no las reducciones brutas) a través de tecnologías cuyo desarrollo y viabilidad económica están todavía por demostrar, según Greenpeace.

PROPUESTAS

En el informe, Greenpeace pide al Gobierno y la UE que condicionen las ayudas, el reparto de fondos y los rescates al cumplimiento de la hoja de ruta para la descarbonización de la economía; un órgano de control y regulación independiente en materia de política energética; la obligatoriedad en el reporte de huella de carbono e indicadores de reducción; una ley de debida diligencia sobre medio ambiente y derechos humanos; el desarrollo reglamentario de la Ley de Información No Financiera y Diversidad; un tratado vinculante sobre empresas y derechos humanos en el marco de Naciones Unidas, y la prohibición de la publicidad y el patrocinio de la industria de los combustibles fósiles.

Greenpeace también recuerda al Gobierno la necesidad de aumentar la ambición climática nacional elevando la reducción de emisiones al menos hasta el 55% para 2030 respecto a 1990 y un objetivo para alcanzar el cero neto de las emisiones en 2040, en línea con las recomendaciones científicas.

(SERVIMEDIA)
02 Dic 2020
MGR/gja