Cataluña. Artur Mas ve “muy posible” que la Generalitat pueda endeudarse tras su entrevista con Zapatero
- Garantiza al presidente del Gobierno apoyo para “flexibilizar el marco de las pymes”

El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, aseguró esta noche que cree “muy posible” la autorización para emprender operaciones de endeudamiento a largo plazo para contribuir con ello a reducir el déficit “heredado” de las arcas autonómicas.
Artur Mas expuso esa conclusión como uno de los resultados concretos de la entrevista de más de tres horas y media que mantuvo con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
La reunión, “extensa en el tiempo, densa en el contenido, no fue protocolaria”, según sus propias palabras, y sirvió en gran parte para abrir una nueva etapa en la relación del Estado con la Generalitat tras la formación de gobierno de Mas dejando atrás el tripartito.
El gran objetivo que Mas expuso al presidente es corregir “sustancialmente” el déficit de las cuentas autonómicas, “que hemos heredado pero que hemos de intentar resolver”.
Para ello, el primer requisito, que depende de la propia Generalitat y que Mas se comprometió a cumplir “a rajatabla”, es reducir el gasto, con un presupuesto que por primera vez será inferior al del ejercicio anterior y con el que pretende ahorrar al menos un 10% respecto al último año de gestión del tripartito.
El segundo requisito es tener garantizados determinados niveles de ingresos, y ahí es donde Mas pidió solventar “cuentas pendientes” entre el Estado y la Generalitat.
Tras la reunión se podrán desbloquear “una parte” de esas cuentas, los 759 millones de euros de inversiones en infraestructuras recogidos en el Estatuto y pendientes de liquidación.
Además, “en los próximos días y semanas”, incluso antes de la aprobación del plan de estabilidad, juzgó “muy posible” que se autorice a la Generalitat a emprender operaciones de endeudamiento a largo plazo, que aliviarían “la tensión de tesorería” de las cuentas autonómicas y permitiría “normalizar los pagos”, transmitiendo confianza.
En un primer momento ese endeudamiento podría alcanzar entre 2.000 y 2.500 millones de euros, parte para refinanciar deuda que vence este año y otra parte de deuda nueva.
Más allá de las necesidades de Cataluña, Mas considera imprescindible tomar medidas “lo más rápidamente posible” para estimular el crecimiento económico y la creación de empleo, y para ello, junto a la reducción del déficit, juzga esencial “flexibilizar el marco de las pymes”.
Para ello, aseguró al presidente que tiene en CiU una fuerza política “dispuesta a arrimar el hombro” y que sus votos en el Congreso de los Diputados están “a su disposición” para aprovechar la fuente esencial de creación de empleo en España, que son las pymes.
Mas reclamó también a Rodríguez Zapatero las transferencias pendientes, y volvió a insistir en la reclamación del traspaso íntegro a la Generalitat de la gestión de los aeropuertos de Gerona, Sabadell y Reus.
Se comprometió además a “no poner piedras” en la privatización parcial de Aena y en la de los aeropuertos de Madrid y Barcelona, pero alertó de que la Generalitat quiere “voz y voto” en las sociedades encargadas de diseñar los concursos y otorgar las adjudicaciones.
“La consecuencia del cambio climático es el deshielo”, aseguró Artur Mas al ser preguntado por las relaciones de CiU con el Gobierno central, y ahora habrá que ver si ese deshielo se va trasladando a las relaciones bilaterales.
No tiene motivos para pensar que no vaya a ser así, precisó, pero se mostró “cauto, prudente”, y sobre todo “expectante” de los frutos que pueda dar esta primera reunión.
La relación personal entre ellos es lo de menos, aseguró, porque lo importante es que haya una cooperación institucional “correcta” y que ambos gobiernos contribuyan a solucionar problemas y no a generarlos.
En lo que a él respecta, se declaró un “experto en comerme sapos”. “Incluso, he llegado a digerirlos bien” y el objetivo esencial es garantizar una relación “correcta” entre la Generalitat y el Estado.
En lo que queda de legislatura “si es que se agota el plazo”, Artur Mas asume que debe terminar la partida con las cartas ya repartidas, “son las que son”, y después habrá que ver cómo queda el tablero tras las elecciones generales.
(SERVIMEDIA)
07 Feb 2011
CLC/jrv