Coronavirus

La crisis del coronavirus pone en evidencia la capacidad de resiliencia

- Según la directora de Psicología de la Universitat Abat Oliba CEU, Laura Amado

MADRID
SERVIMEDIA

La crisis del coronavirus muestra comportamientos de gran capacidad de resiliencia y otros que evidencian carencia de ella: compras compulsivas, incumplimiento del confinamiento o escapadas a la segunda residencia. La directora del grado en Psicología de la Universitat Abat Oliba CEU, la doctora Laura Amado, analiza cómo esta situación está poniendo a prueba la resiliencia de los ciudadanos.

La experta da las claves para que el confinamiento sea la ocasión de fortalecer los cuatro pilares que sostienen la resiliencia, la “capacidad de una persona, familia o comunidad de afrontar con éxito unas condiciones de vida adversas, crecer a través de ellas y salir fortalecidos”.

Así, en la situación creada por la pandemia, la persona resiliente “intensifica” valores y virtudes que ya practica en su vida corriente: la solidaridad, la responsabilidad, la entrega, la vocación de servicio, la confianza, la creatividad o la fuerza interior. Por el contrario, también se agudizan comportamientos completamente opuestos a la resiliencia. En las personas en las que predomina el miedo y la desconfianza, el virus “potencia el egoísmo”: compras compulsivas, no atender a las recomendaciones sanitarias, aprovechamiento lucrativo de la situación, no respetar el confinamiento o escapar a la segunda residencia en la montaña.

'EFECTO MATEO'

Como señala Laura Amado, el coronavirus parece haber activado el llamado “efecto Mateo”. Este fenómeno, conocido en los ámbitos de la Psicología, la Sociología, la Educación o la Economía, se refiere a acontecimientos límite que ponen en evidencia virtudes o carencias que ya existían previamente, aunque no se manifestasen con tanta claridad. Se llama así por una cita bíblica del Evangelio de San Mateo: “Al que tiene se le dará y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, incluso lo que tiene se le quitará”.

Según destaca la doctora, la resiliencia tiene un componente genético. Hay personas que nacen con una predisposición a esa capacidad, pero, “al igual que otras habilidades típicamente humanas, necesita desarrollarse a lo largo de la vida, promovida por la familia, la escuela y la comunidad”.

Así, sostiene la profesora, el confinamiento puede servir para “reconocer lo esencial en nuestra vida y situar en primer lugar a las personas con las que tenemos un vínculo o lazo afectivo”.

La resiliencia se sostiene también en el reconocimiento de uno mismo, en esa “sana autoestima” que hace que la persona se considere “valiosa e irremplazable”, explica esta psicóloga. Aquí juega un papel esencial la gratitud y el sentido del humor.

En este contexto, la fuerza interior se apuntala con aquello que los especialistas denominan “centro de control interno”, que tiene que ver con la percepción de que tenemos capacidad de influir en aquello que nos afecta, que no todo depende del azar o la casualidad. Responsabilizarnos de las cosas (cumplir las normas, seguir las recomendaciones, cuidar a familiares y amigos o trabajar al servicio de los demás) nos hará ver que “sí hay cosas de las que nos podemos hacer cargo”, expone Amado.

Finalmente, para la resiliencia es clave “disponer de capacidades interpersonales para la autorregulación personal y emocional”. En este punto, juegan un papel esencial las “funciones ejecutivas” que son las que permiten el dominio de los pensamientos, las emociones y las conductas. En días en los que, naturalmente, nos invaden la preocupación, el miedo o la ansiedad es recomendable “crear espacios para compartir estas emociones y proponer actividades para canalizarlas”.

Y, a todo ello, la doctora suma la idea de “inteligencia espiritual" que conduce a la persona a buscar las respuestas esenciales de la vida, a partir de las que podrá afrontar más consistentemente las adversidades. Esta inteligencia espiritual está estrechamente conectada con la búsqueda de sentido, algo plenamente aplicable a la situación actual: “Es clave que en estos momentos nos preguntemos más el ¿para qué? de lo que estamos viviendo. Encontremos el sentido de cada día para nosotros, para nuestra familia y para la comunidad de todo esto”.

(SERVIMEDIA)
31 Mar 2020
AHP/mjg