Salud y violencia de género
La Fundación Jiménez Díaz sensibiliza a los profesionales de la salud contra la violencia de género
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La Comisión Hospitalaria contra la Violencia de la Fundación Jiménez Díaz ha celebrado una Jornada de Sensibilización contra la Violencia de Género con el objetivo de concienciar a los profesionales de la salud sobre la necesidad de una mayor formación en el abordaje de este tipo de violencia.
“El maltrato a la mujer es un fenómeno global que se da en todos los países y afecta a las mujeres de todos los niveles sociales, culturales y económicos”, indicó en el encuentro una de sus directoras, la responsable de la Comisión de Violencia de su centro, la doctora Consuelo Fernández Dongil, adjunta del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Infanta Elena.
En este contexto, los profesionales sanitarios son “un eslabón esencial a la hora de abordar el problema” y al conocerlo deben “ser conscientes de que se trata de un problema multidimensional y que la actuación debe ser coordinada con otros profesionales e instituciones implicados”, como servicios sociales, juzgados y fuerzas y cuerpos de seguridad, según aseveró la enfermera especialista en Salud Mental de la Fundación Jiménez Díaz y co-directora de la jornada, Laura Vaquero Velerdas.
En cuanto a la Atención Primaria, gracias a su contacto continuado en el tiempo con la paciente, y basado en una relación de confianza y confidencialidad, es uno de los ámbitos privilegiados en cuanto a la detección de una situación de violencia. Además, “desde el centro de salud es posible que también se atienda a los hijos de la paciente en Pediatría, por lo que en muchos casos la detección de una situación de violencia se realiza de manera indirecta por las manifestaciones de la violencia en los menores”, añadió Vaquero.
En la consulta, así como en la urgencia o la hospitalización, determinadas lesiones físicas o actitudes de la paciente son los principales indicadores de sospecha de una situación de maltrato. Entre ellos se encuentran los trastornos crónicos inespecíficos sin causa física clara, las lesiones que no concuerdan con la explicación de la forma en que ocurrieron (heridas, huellas o heridas con formas definidas, hematomas de diferente tiempo de evolución, localización...), la demora en buscar tratamiento para las lesiones, la lesión física durante el embarazo, el inicio tardío de la atención prenatal, un intento de suicidio o pensamientos suicidas, el dolor pélvico crónico o la infección de las vías urinarias, según los responsables de la jornada.
Asimismo, la enfermera indicó que la actitud de la víctima se caracteriza por “el temor, con desviación de la mirada o escaso contacto ocular con el entrevistador, evitación, nerviosismo, intranquilidad, sobresalto al menor ruido, ensimismamiento, tendencia a culpabilizarse y a exculpar a su pareja”. Además, en muchas ocasiones se muestra reticente a responder a preguntas o a dejarse explorar, mostrando incapacidad para tomar decisiones.
Por último, la entidad señaló que, si acude con el presunto agresor a la consulta, también se debe tener en cuenta la actitud de éste, que o bien es de excesiva preocupación y control, hablando por ella y mostrándose reacio a dejarla sola, o bien todo lo contrario, siendo despreocupado e intentando minimizar la importancia de los hechos. “En estos casos, se recomienda entrevistar a cada miembro de la pareja por separado”, dijo Vaquero.
(SERVIMEDIA)
22 Mar 2019
ARS/caa