Cataluña

El Gobierno confía en que no habrá más tensión pese a la escalada dialéctica

Madrid
SERVIMEDIA

El Gobierno confía en que las declaraciones de los últimos días desde el frente independentista catalán no derivarán en una mayor tensión este otoño que provoque un enfrentamiento con el Ejecutivo, y apuesta por dar una oportunidad a la política.

En este sentido, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una conversación informal con los periodistas en la gira por Latinoamérica, aseguró que confía en que la escalada verbal no se traduzca en ilegalidades y, de hecho, quiso rebajar las interpretaciones que se hicieron de su advertencia a Torra con la aplicación del 155 si camina por la ilegalidad.

Se limitó a recordar que ese camino ya está explorado y se sabe cómo acaba -con la defensa del Estado de derecho y la Constitución-, por lo que animó a las autoridades catalanas a transitar por la política y dialogar.

En el marco de este diálogo, no cerró la fecha para su encuentro con el presidente de la Generalitat, pero sí aclaró que ésta se producirá cuando “tengamos cosas”. Y ahí mencionó las tres comisiones bilaterales que se cerraron en la reunión de junio en Moncloa y que todavía “tienen que echar a andar”.

Sánchez optó por no comentar la reunión entre la vicepresidenta Carmen Calvo con la consejera de Presidencia y portavoz de la Generalitat, Elsa Artadi, preparatoria de ese futuro segundo encuentro entre los presidentes, esta vez en Cataluña.

Además, el Gobierno desembarcará en Cataluña para desmontar con hechos la retórica de los independistas: desde temas de infraestructuras hasta el decaimiento de recursos de inconstitucionalidad que han frenado normas catalanas. “Estamos haciendo cosas como refinanciar la deuda” y aliviar su situación económica, afirmó.

LAZOS AMARILLOS

Tras reconocer que se trata de un tema importante, porque afecta a la convivencia, el presidente consideró que al frente independista no le viene bien esta situación de escalada verbal y de tensión en las calles porque se rompe su relato de “revolución de las sonrisas”. Y dejó entrever que no cree que vaya a más la situación creada por los lazos amarillos.

En esta cuestión dijo no entender la actitud del presidente del PP, Pablo Casado, cuando dice que no quitará lazos para no agitar la calle, cuando dos días antes el secretario general de los populares, Teodoro García Egea, afirmó que iría él mismo a quitarlos con sus manos si hiciera falta.

Enmarcó este cambio de criterio en la “liguilla” que mantienen las derechas por marcar diferencias y en la que también sitúa toda la estrategia, por el momento, entre PP y Ciudadanos.

(SERVIMEDIA)
01 Sep 2018
MML/man