Medio ambiente
‘Basuraleza’, nuevo término contra el abandono de residuos en el monte y el mar
- Propuesto por SEO/BirdLife y Ecoembes con motivo del Día Mundial de la Vida Silvestre

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Libera, la iniciativa de SEO/BirdLife y Ecoembes para concienciar contra el abandono de residuos en la naturaleza, propone el término ‘basuraleza’ para definir el problema ambiental del abandono de residuos en los entornos naturales.
Ambas entidades lanzaron esta nueva palabra en un comunicado difundido este viernes, víspera del Día Mundial de la Vida Silvestre, que se celebra este sábado.
La comunidad científica e internacional coinciden en alertar sobre los posibles impactos del abandono de basuras en la naturaleza, que tiene un término en inglés (‘littering’) no incluido en el Diccionario de la Lengua Española de la RAE y sus posibles traducciones propuestas por diferentes instituciones no siempre responden a la realidad del fenómeno ni contribuyen a superar el reto de informar a la opinión pública sobre la envergadura del problema y cómo se parte de la solución.
De hecho, ‘littering’ puede generar confusión porque también se emplea en contextos de suciedad urbana o para aludir a la hojarasca y a los desechos orgánicos.
Por ello, y tras consultar con expertos e investigadores especializados en biodiversidad, Libera propone una palabra alternativa que, al menos en español, ayude a concienciar y prevenir el ‘littering’: ‘basuraleza’. Algunos ejemplos son que una tortuga marina en situación de amenaza se quede enganchada en una anilla portalatas, una perdiz roja vea cómo se degrada su hábitat natural por la expansión de escombros y residuos o los frágiles desequilibrios de un humedal por la acumulación de colillas en su fondo.
Otra conclusión generalizada en la literatura científica es que la dimensión y complejidad del problema requiere de más investigación. De hecho, comienzan a alzarse las voces que sitúan a la ‘basuraleza’ en el conjunto de cambios en el medio ambiente provocados por el ser humano, como también el efecto de las emisiones de gases de efecto invernadero, la pérdida de especies y de espacios naturales por la destrucción de hábitat, el urbanismo descontrolado o la intensificación agraria.
DE 800 A 1.400 ESPECIES
El impacto de la ‘basuraleza’ sobre la vida silvestre es uno de los campos mejor analizados hasta la fecha especialmente en el medio marino. En 1997, una exhaustiva revisión contabilizaba 247 especies afectadas; en 2016, un nuevo informe triplicaba el dato hasta las 800 especies, aunque para entonces ya se empezaban a conocer estimas por encima de las 1.400 especies marinas y acuáticas asociadas con la ‘basuraleza’.
La incidencia es especialmente grave en el caso de fauna y flora amenazada. Por el momento, se calcula que un 17% de las especies afectadas por la ‘basuraleza’ forma parte de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Es el caso, por ejemplo, de la tortuga boba o del oso marino ártico, ambas catalogadas en situación vulnerable. Las aves marinas, como la pardela cenicienta o la pardela balear, tampoco se escapan al abandono de residuos en la naturaleza. Un reciente estudio calcula que el 90% de las aves marinas han ingerido plástico y que, de seguir así, el número llegará al 99% en 2050.
Respecto a las especies terrestres, los estudios son significativamente inferiores a los realizados en el mar, pero existen análisis que sugieren que el impacto de la ‘basuraleza’ terrestre podría ser mayor que la de los océanos. No en vano, la mayor parte de los residuos que acaban en el océano provienen de tierra firme.
De igual modo, hay huecos por rellenar en el estudio de la distribución y composición de la ‘basuraleza’, en su origen o en su monitorización, especialmente en entornos terrestres y acuáticos. Hasta ahora, la presencia de materiales plásticos es la mejor documentada, pero la literatura científica también apunta a la conveniencia de analizar el impacto de los microplásticos y naplásticos que se extraen de la ropa o los cosméticos, de los residuos metálicos (por ejemplo, el tóxico plomo) o de otros restos como las ubicuas toallitas desechables o las colillas.
“El abandono de residuos en entornos naturales se ha convertido en una catástrofe ambiental de dimensiones abrumadoras que afecta no solo a la flora y fauna, sino también al ser humano. Con ‘basuraleza’ queremos intentar llegar a toda la ciudadanía, que comprenda la gravedad de esta problemática que ya está presente en cualquier ecosistema del planeta”, indicó Nieves Rey, directora de Comunicación y Marketing de Ecoembes.
Por su parte, el responsable del Área Social de SEO/BirdLife, Federico García, indicó que “la ‘basuraleza’ está lejos de ser un problema meramente estético o secundario”. “La ‘basuraleza’ no es solo la escombrera ilegal o la isla de plástico del Pacífico. Es cada colilla, cada papel de aluminio para el bocata o cada envoltorio que se abandona en la naturaleza. Ese acto puede tener efectos directos, por ejemplo, en la degradación o destrucción de hábitat, e indirectos, ya que la presencia dispersa de ‘basuraleza’ en casi cualquier ambiente puede convertirse en una fuente de contaminación difusa, a menudo invisible, pero de consecuencias impredecibles a gran escala”, explicó.
(SERVIMEDIA)
02 Mar 2018
MGR/caa