Se cumple un año del secuestro de una monja colombiana por yihadistas en Mali

Madrid
SERVIMEDIA

La monja colombiana Gloria Cecilia Narváez, de la Orden de las Hermanas Franciscanas, cumple este miércoles un año de secuestro después de que un grupo yihadista la raptase en la aldea de Karangasso, en el sur de Mali.

Durante este tiempo de cautiverio, sus captores han mandado dos pruebas de vida, la última de ellas un vídeo publicado el pasado 29 de enero, en el que la religiosa implora al Papa Francisco que interceda por su liberación.

Las hermanas del Centro Social madre Bernarda en la localidad maliense de Koulikoro recibieron con “muchísima esperanza” la última prueba de vida enviada por los yihadistas. Así se trasluce de las declaraciones de una de las compañeras de congregación de la religiosa secuestrada, la hermana Rosa Amelia, quien subrayó su “confianza en Dios” y en la “voluntad de esta gente que la tiene (secuestrada)” para que recobre la libertad.

Además, dijo haber encontrado a la monja secuestrada “mejor que la otra vez”, cuando se le notaba “cansada y con la boca y la piel reseca”. Mostró su confianza en la veracidad de la última prueba de vida, ya que en el vídeo la religiosa secuestrada alude a la reciente visita del Papa a Chile.

De hecho, la hermana Rosa Amelia comentó que el hecho de que hayan aparecido distintas informaciones en los medios de comunicación aludiendo a la colaboración de la Gendarmería del Vaticano con el Grupo Antisecuestro y Antiextorsión de la Policía colombiana y las autoridades malienses ha sido decisivo para la realización de la segunda prueba de vida.

La hermana Gloria Cecilia Narváez, de 56 años, fue secuestrada en Karangasso, un enclave maliense en pleno campo en el que no hay más elementos de seguridad que una cerca de alambre y ramas para que los animales no entren. “Estamos prácticamente solas”, dice la hermana Rosa Amelia.

En Karangasso las religiosas gestionan un orfanato con 35 niños. La noche del 7 de febrero de 2017, después de visitar a los menores, un grupo de yihadistas irrumpió en la misión con una orden: “llevarnos a las hermanas”.

De hecho, los yihadistas pretendían secuestrar a una monja joven llamada Clara. No obstante, la hermana Gloria Cecilia Narváez se dirigió a los hombres para decirles “soy la responsable. Llévenme a mí si quieren llevarse a alguien”.

Los yihadistas aprovecharon el miedo y la confusión del momento (una hermana se escondió, otra estaba en la capilla, otra fue encerrada en su habitación) para robar una ambulancia, ordenadores y dinero (menos de 100.000 francos CFA, unos 152 euros) para llevarse en el vehículo a la monja secuestrada. Después de oírse un disparo, los yihadistas abandonaron la ambulancia y los ordenadores y desaparecieron con la hermana Gloria Cecilia Narváez.

La hermana Rosa Amelia aprovechó para pedir afectada por la emoción “a todo el mundo ayuda”, ya que “no sentimos incapaces. Necesitamos la ayuda de todo el mundo para poderla liberar”.

La hermana Gloria Cecilia Narváez fue misionera cerca de la frontera con Burkina Faso durante seis años antes de su secuestro en Mali. Comenzó hace 30 años su servicio religioso evangelizando a niños de la comunidad de San Felipe, en Pasto, a 800 kilómetros de Bogotá. También ha servido en Quito (Ecuador), Suiza, otras zonas de Colombia y Benín.

(SERVIMEDIA)
07 Feb 2018
MST/gja/caa